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Costa Cantabria

La costa de Cantabria corresponde con el litoral de la comunidad autónoma del mismo nombre que, además, equivale territorialmente a la provincia de Santander. Son algo más de 210 km de costa que se caracteriza por la variedad y calidad de las playas que satisfacen los gustos de cualquier visitante de los hoteles de la costa Cántabra.

De hecho, se pueden encontrar rincones alejados y recónditos, pequeñas y grandes, abiertas a las olas del mar Cantábrico o protegidas de su fuerza, al tiempo que se pueden buscar las más urbanas como la del Sardinero, en la capital, o las que la Naturaleza sigue siendo la protagonista como la playa de las Arenas, en Pechón, o la de Oyambre. Las arenas suaves y extensas la playa de la Salvé en Laredo, se alternan con acantilados, piedras y cantos rodados, que dependiendo de las mareas se dejan pasear hasta donde, horas antes, el agua cubría el paisaje. Un mar lleno de vida y de energía, con unas aguas que suelen estar más frescas que calientes, con una temperatura que ronda los 20ºC en verano y hace las delicias de quienes, precisamente, buscan un clima que les aleje del calor de las tierras del interior de la Península.

Los hoteles de la costa de Cantabria ofrecen a los visitantes una amplia y variada oferta de actividades. La proximidad de los Picos de Europa permite combinar el turismo de playa con el de montaña. Se pueden planificar caminatas y visitas por el interior que terminen en un baño por la tarde en la playa. Acercándose a la comarca de Liébana, subiendo con el teleférico de Fuente Dé hasta el Mirador del Cable para quienes no quieran cansarse o todo lo contrario para quienes saliendo desde Urdón, asciendan por el Desfiladero de la Hermida, hasta superar los 800 metros de desnivel que les llevarán al pueblo de Tresviso, una de las rutas más conocidas de los Picos. Pero también junto a la costa siguiendo el sendero de la Cornisa Cantábrica que forma parte del GRE-6 (gran recorrido europeo 6) que corresponde con el camino del Norte que lleva a los peregrinos a Santiago, con unas seis etapas desde Castro Urdiales en el Este, hasta Unquera en el Oeste.

Otra de las ofertas importantes para los visitantes de los hoteles de la costa de Cantabria es la ligada al patrimonio y a la cultura. Entre las visitas obligadas está Comillas, con un plan de excelencia turística que facilita información, actividades y recursos a sus visitantes. Donde no se puede dejar de ver el Capricho de Gaudí, la vieja Universidad de Comillas, el palacio de los Sobrellano entre otras muestras tanto del periodo modernista como de épocas anteriores.

Santillana del Mar, es otra visita imperdible, una de las localidades con mas flujo turístico de Cantabria y, posiblemente, de España. Cuenta con un conjunto urbano repleto de espacios para recorrer y conocer como la Colegiata de Santa Juliana —una joya románica— o las casas y torres de distintas familias locales. Pero sobre todo esta localidad, Santillana del Mar, es conocida internacionalmente porque ahí se encuentran las Cuevas de Altamira, con las pinturas rupestres más conocidas de España y del mundo. Desde que en 1875 las descubriese Marcelino Sanz de Sautuola, acompañado por su hija María. El museo de Altamira ofrece numerosas actividades a sus visitantes, algunas de ellas especialmente pensadas para familias con niños.

Además no hay que olvidarse de otras visitas a San Vicente de la Barquera, a Torrelavega, Noja o Suances entre otras. Pero sobre todo no hay que dejar de conocer y visitar la capital, Santander. En ella los visitantes de sus hoteles podrán optar por disfrutar de sus playas, de la oferta comercial de la ciudad, de la naturaleza en la ruta por el cabo Mayor, de la vinculación al mundo del mar, con la visita al museo marítimo del Cantábrico, o de la visita a la Península de la Magdalena donde se desarrollan la mayoría de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en un entorno natural y arquitectónico singular y privilegiado. Además, la ciudad despliega un amplio y variado dinamismo cultural a lo largo de todo el año.

También hay que recordar a los visitantes de los hoteles de la costa de Cantabria las ofertas ligadas al termalismo, la talasoterapia, sin olvidar la oferta relacionada con deportes náuticos o con el golf recordando, en este último, la figura inolvidable de Severiano Ballesteros. Y por supuesto la gastronomía de Cantabria donde se recogen las virtudes del mar y de la montaña, de la huerta y del campo que configuran este territorio. Los pescados y mariscos se pueden disfrutar directamente traídos de las lonjas locales. La merluza en salsa verde, las almejas a la cazuela, las anchoas, las sardinas y otras muchas variedades están presentes en la amplia oferta de restauración de la costa de Cantabria. Como también las carnes del vacuno o la caza que pueden acompañar al cocido montañés o a las verduras locales. En la repostería destacan los sobaos y las quesadas, con algunas otras recetas que comparten con las comunidades vecinas, sean el arroz con leche o los quesos, entre otros, que regados con orujos y licores de hierbas locales harán la delicia de los paladares más exigentes. La variedad de lugares para dejarse llevar por el placer de la comida es enorme en todos los hoteles y restaurantes de la costa de Cantabria.