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Costa Brava

Desde la primera década del siglo XX, antes de la explosión del turismo en España, el litoral de la provincia de Girona se ha llamado Costa Brava. Son más de 250 kilómetros de playas, recovecos y acantilados donde la arena se alterna con las piedras y rocas; las extensas playas, con las calas recónditas y de difícil acceso. Es una costa, pero son paisajes llenos de esplendor y singularidad donde los hoteles más modernos se encuentran con joyas del pasado. De las ruinas de Ampurias a los hoteles de Lloret de Mar, de Rosas e incluso los hoteles de Cadaqués.

Árboles, arenas, rocas, senderos intrincados, lugares aislados para dejarse acariciar por la brisa y por el mar. Un paisaje recio y bravo, como describió Ferrán Argulló, periodista que bautizó a este tramo del Mediterráneo al comienzo del siglo pasado. Un mundo, de fuertes vientos y de sol intenso, rico y generoso. Quizá por eso, los viajeros de todos los tiempos, desde los griegos que fundaron su primera colonia, los romanos después, los comerciantes y turistas actuales han encontrado en estas tierras un lugar idóneo para disfrutar de la vida y de la naturaleza.

Por ello, probablemente, la Costa Brava se ha convertido en un destino turístico de prestigio, donde la bohemia y las élites, los más jóvenes y los menos han ido creando espacios innovadores para el ocio y el disfrute. Donde cualquier viajero curioso y amante de la historia, de la gastronomía e incluso de la buena música puede encontrar su destino perfecto con un repertorio de alojamientos tanto en la primera línea de playa como en las comarcas interiores.

La Costa Brava en sentido estricto está distribuida en tres comarcas costeras: la de Alt Empordá, la de Baix Empordá y la de la Selva. Aunque también se podrían considerar partícipes de esa misma atmósfera las comarcas del Girones y, un poco más alejada, la de Pla de L’Estany con Banyolas y su renombrado lago. En las ciudades costeras la variedad y disponibilidad de hoteles para alojarse cubre todas las ofertas imaginables. Desde alojamientos muy económicos en la misma línea de playa hasta otros que despliegan todo el lujo imaginable.

La Costa Brava, como casi toda la provincia de Gerona, han configurado un territorio con un profundo sentido de identidad. Unas señas propias de diferencia, más acentuadas si cabe que el resto de Catalunya donde se han fraguado lugares y personas singulares. Todos ellos acompañados de un cierto perfume próximo al lujo y al buen gusto como se puede percibir, por ejemplo, en los Festivales de música de Torroella de Montgrí y Peralada.

La Costa Brava es un destino elegido por turistas de todas las procedencias, pero especialmente visitado por el turismo internacional tanto francés, alemán como italiano y británico. Esto ha generado un ambiente cosmopolita e internacionalizado, especialmente en verano cuando el clima de la zona, con temperaturas más suaves, favorece la llegada de gentes que buscan su bienestar en hoteles con encanto, calas protegidas y playas para perderse. De hecho, en temporada alta es muy importante reservar con antelación pues es un destino muy solicitado y las mejores ofertas resultan siempre muy demandadas.

Además, la Costa Brava cuenta con un amplio número de ofertas a considerar en una buena planificación de las vacaciones. Se puede optar por la historia antigua e incluso por la arqueología, visitando restos íberos, griegos y romanos. Se pueden organizar actividades para pasear por los restos medievales de Sant Pere de Rodes o las villas de Pals y Peratallada.

En la ciudad de Figueras, capital interior de la comarca del Alto Ampurdán se encuentra uno de los museos más visitados de España y de Europa, el Teatro-Museo de Figueras donde la inabarcable creatividad surrealista de Salvador Dalí dejó su huella e impronta. Éste museo junto con la casa-museo de Port-Lligat, en Cadaqués, y el castillo Gala-Dalí de Pubol, forman el llamado triángulo daliniano, imprescindible.

El Parque Natural Cap de Creus es otro de los puntos singulares para el visitante de la costa Brava. Un lugar para caminar y difrutar de las vistas, de la flora y también de la fauna. Como también se recomendable para los amantes del buceo la zona de las islas Medas donde se encuentra un verdadero paraíso submarino.

La costa Brava, además, tiene una de las ofertas gastronómicas más destacadas internacionalmente. La fama de Ferrán Adriá y sus creaciones en el Bulli han dejado un estela que se puede percibir en muchos restaurantes, al tiempo, que se pueden beber los ricos caldos de sus comarcas en restaurantes más tradicionales.