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Puntuación basada en 6 valoraciones
El hotel ha cautivado a la sociedad madrileña con el nuevo concepto innovador "cheap and chic"", tiene su propia personalidad. Destaca la pureza de los colores de las habitaciones que contrastan con el color negro de la recepción. Pasillos blancos y negros con paneles traslúcidos de colores, superan lo tradicional, guían a las habitaciones y a las zonas comunes como la sala de estar, donde cada mañana se sirve un desayuno buffet hasta las 12. El lobby del hotel dispone de un rincón de música y de lectura. Ofrece caja fuerte, ascensores, conexión a Internet y servicio de lavandería.
El hotel está en pleno centro de Madrid. Desde el hotel puede acceder rápidamente a la red de transporte público, está cerca del Teatro Real, el Palacio Real está a 100 m, la Plaza Mayor y la Puerta de Sol están a 300 m del hotel. El aeropuerto de Barajas está a 8 km.

Las habitaciones son modernas y vanguardistas, sacan provecho de la luz del día que contrasta con los cabeceros innovadores de Tomas Alía. Con vistas al patio y al exterior, tienen un diseño minimalista. Estas habitaciones cuentan con escritorio, televisión de plasma, minibar, caja fuerte, conexión inalámbrica a Internet y un lugar iluminado con lámparas de Phillip Starck. El aire acondicionado y la calefacción son regulables.
Es un fantástico hotel, super bien situado.
El unico "pero" que le encuentro es que se oye la gente que pasa por los pasillos.
El desayunó lo encontré un poco escaso.
Pero por lo demás perfecto, da gusto tener un hotel tan cerca de todos los sitios.
Hotel pequeño en una casa (hostal??) antigua reformada, con pasillos laberínticos, habitaciones pequeñas y con una decoración "muy moderna" y un tanto "excesiva".
Cuartos de baño pequeños e incómodos, (no hay bidet). Mobiliario escaso. Todo muy limpio.
Servicio escaso pero atento, y sólo en recepcion. Muy céntrico.
Aceptable la relacion calidad/precio,(6-7 sobre 10).