Avenida Del Rey Juan Carlos I 77 - Puerto Lumbreras - 30890 - Murcia - España - - Ver mapa
Puntuación basada en 7 valoraciones
Situado en un punto clave entre Levante y Andalucía, el Parador de Puerto Lumbreras es el lugar idóneo para descubrir la belleza de la región murciana o adentrarse por los caminos de Andalucía. Sus instalaciones integran un conjunto adecuado para el descanso y el ocio y albergan indistintamente a huéspedes por motivos de trabajo y a veraneantes.
El Parador se encuentra situado a la entrada de la ciudad, muy accesible y de fácil localización. Está a 500 metros (salida 580) de la Autovía del Mediterráneo N-340 (Cádiz-Barcelona).

La piscina y el cuidado jardín constituyen el espacio ideal para disfrutar de una grata estancia y el resto de sus dependencias gozan de gracia y buen gusto, si bien la nota más singular es la que aporta la luz, que realza los tonos pastel del interior. Los rasgos regionales se aprecian claramente en su cocina, que ofrece entre otros platos, excelentes ensaladas, pescados como dorada, llobarro y de carnes el cordero al ajo cabañil o cabrito asado. Y sus originales postres como el sorbete de higos chumbos, paparajotes con miel, etc.

Las dependencias gozan de gracia y buen gusto, si bien la nota más singular es la que aporta la luz, que realza los tonos pastel del interior.
La habitación 219 tenia un olor a cieno o a alcantarillas, no proveniente del campo... Lo advertimos en recepción al salir. Por otra parte, siendo portador de tarjeta de amigos de los paradores, no logre acceder para reservar en la zona o área apropiada vía internet... Seguimos siendo amigos, a pesar de estas pequeñas deficiencias. Suerte.
Lo peor el servicio de camareros, se esconden cuando los necesitas.
Conozco varios parares de la geografía española y es con diferencia el peor de los que he visitado. Huele a humedad en las habitaciones, necesita una remodelación urgente.
El parador está viejo. El aire acondicionado hace mucho ruido. Por el cuarto de baño pasan tan cerca las cañerías que el suelo está tan caliente que no se puede pisar descalzo, por lo que es un foco de calor hacia el dormitorio si se deja la puerta abierta. Con ella cerrada es como si estuviese uno en una sauna.