San Sebastián, la ciudad más bonita de España

San Sebastián es una pequeña gran ciudad, pequeña por su tamaño pero grande a su vez debido a su internacionalidad y a una agenda cultural de primer nivel. Se trata de una ciudad moderna pero a la vez tradicional, y es conocida mundialmente por su gastronomía (pinchos, tapas...), ya que aglutina 16 estrellas Michelín.

La ciudad de San Sebastián se extiende a orillas del Cantábrico lo que provoca que tenga un clima oceánico con abundantes lluvias y temperaturas suaves todo el año. Tras el ensanche de la cuidad por Cortazar a finales del siglo XIX, la ciudad se desarrolló mucho a nivel arquitectónico llegándose a denominar “la pequeña París”. A partir de entonces se convirtió en un atractivo a nivel Europeo, ya que ofrecía muchas posibilidades culturales y vacacionales.

Cuando hablamos de San Sebastián, hablamos de la playa de la Concha, que representa el principal gancho turístico de la ciudad, sin embargo no es el único, ya que cuenta con otras playas como la de Ondarreta o la de Zurriola, y con otros puntos de interés como el monte Igueldo, el Palacio de Congresos y el Auditorio Kursaal, la iglesia de San Vicente, la basílica de Santa María, la plaza de la Constitución o el palacio de Ayete. También son importantes el puerto o los museos de Chillida y San Telmo.

La ciudad de Donostia o Donosti (nombre oficiál en Euskera), se caracteriza por el fomento de la creatividad y el arte, y como prueba de ello, destacan un gran número de festivales de jazz, teatro, música y el mas conocido, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que nació en 1953, que tiene lugar a mediados de septiembre y que hoy día representa uno de los eventos culturales con mayor proyección exterior de España y uno de los festivales de cine mas importantes del mundo. San Sebastián, capital Europea de la Cultura en 2016, ofrece tentaciones para todo tipo de turistas. Por ejemplo, aquellos amantes de la música la conocerán por el Orfeón Donostiarra, y para los que prefieran el arte, podrán disfrutar de las esculturas de Eduardo Chillida (el famoso Peine al Viento) o de Federico Coullaut (el Sagrado Corazón, que preside el Monte Urgull) entre otros, paseando por las calles de la ciudad.

En cuanto a la gastronomía, debemos remarcar que tiene un merecido prestigio gracias a sus tres restaurantes con 3 estrellas Michelín cada uno, que se reparten entre tres grandes cocineros, conocidos a nivel mundial, como son, Juan María Arzak, Martín Berasategui y Pedro Subijana. Otra de las cosas de obligado carácter si se visita a San Sebastián, es dar un paseo por los populares bares de pinchos y tapas que se encuentran en la parte antigua de la cuidad, o probar platos tan típicos como el marmitaco o el changurro.

San Sebastián ofrece igualmente un gran equipamiento en cuanto a instalaciones deportivas, para los amantes del fútbol, se puede visitar el estadio de Anoeta, sede de los partidos de la Real Sociedad, que es el equipo de la ciudad. También destaca la afición por el ciclismo con la Clásica de San Sebastián, prueba que pertenece a la UCI World Tour.

En conclusión, San Sebastián constituye un destino turístico importante, tanto a nivel nacional como internacional y con sus mas de 7 kilómetros de paseo marítimo y las montañas a un solo paso, ofrece todo lo necesario para satisfacer las necesidades de todo tipo de turistas.

Apostado en la baranda del paseo marítimo, si uno vuelve la mirada hacia la ciudad, con el mar rugiendo a las espaldas, descubrirá los señoriales edificios del Hotel María Cristina –sólo los bolsillos más dispuestos podrán gozar de sus exquisitos desayunos (y no digamos, de sus habitaciones)-; el teatro Victoria Eugenia, de líneas neoplaterescas; y la modernidad del Kursaal. Desde aquí, deslizando la mirada hacia el monte Urgull, la mirada descubrirá las viejas casas del barrio pesquero, allá donde nació la ciudad.

Adentrándose uno por el corazón de la ciudad, más pronto o más tarde desembocará en la plaza de la Constitución. Aquí late la vida de San Sebastián, un San Sebastián que nació entorno a la iglesia de San Vicente (siglo XV), tan antigua que, no en vano, hizo las veces de templo y de fortaleza –es mejor no dejarse desencantar por la sosa fachada; el interior es hermoso.

Por la parte vieja de San Sebastián la ciudad luce especialmente intenso. Ello es debido a que una inteligente distribución urbana hace que estas calles se abran al mar y a su luz… una luz que en el otro extremo de la ciudad, a la vera del monte Igueldo, se mezcla, junto a la mar rompiente, en el punto en el que Chillida hizo brotar su mágico Peine de los Vientos.