Rouen, donde Juana de Arco ardió en llamas

Antigua capital de la Normandía (Francia), la preciosa ciudad de Rouen entró en la Historia el 9 de enero de 1431. Ese día comenzó el juicio contra uno de los personajes capitales de la Historia de Francia: Juana de Arco. Condenada incluso antes de que diera comienzo la causa contra ella, el 30 de mayo de ese mismo año, la joven heroína (tenía tan sólo 19 años), vencedora de los ejércitos ingleses en varias batallas, fue martirizada y quemada en la plaza del mercado de Rouen.

Hoy, después de que a comienzos del siglo XX, Juana de Arco fuera declarada santa, son muchos los rincones de esta ciudad ribereña del Sena que recuerdan a la mártir. Caminando por sus calles, famosas por sus entramados de madera, sus baldosas adoquinadas y sus múltiples tiendas, encontramos la Torre Juana de Arco, o Donjon, donde tuvo lugar el juicio sumarísimo de la heroína; el Museo Juana de Arco, un sótano románico donde podemos ver escenas de la vida la Juana; o la Iglesia de Santa Juana de Arco, levantada en el mismo lugar de su martirio y muerte. Una cruz en el centro de la plaza recuerda el punto exacto donde se colocó la hoguera. Situada en la Plaza del Mercado Viejo, sorprende del templo su tejado de pizarra en forma de sombrero (a primera vista suele resultar muy impactante y original), y en especial, su interior, con espectaculares vidrieras.

Ciudad de la que no que marcharse sin haber probado antes los deliciosos quesos normandos, en Rouen es difícil (por no decir imposible) dar un paseo por sus callejuelas sin dar, más pronto que tarde, con la hermosa fachada de la catedral. A pesar de haber resultado muy afectado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, es éste un edificio que deja con la boca abierta a quien la contempla. ¿Razones? Muchas, pero se podrían destacar una torre de 150 metros –la más alta de Francia en su género- o las imponentes vidrieras góticas del interior.