París

A lo largo de la Historia han sido tantos los personajes que han definido a París, que es imposible quedarse con una sola cita que recoja todo lo que significa esta ciudad. La capital de Europa, de las vanguardias artísticas, de lo sofisticado, de lo pícaro... El papel de París ha ido variando con los siglos. Desde ser el epicentro de la revolución que cambió el sentir moderno de la historia al imperialismo napoleónico o su papel en la actualidad. Todo ha quedado marcado en la arquitectura, urbanismo y carácter de los parisinos. Si una ciudad tiene personalidad, esa es París. Sin ella, Europa no sería lo que es hoy en día.

Por eso, hay que visitarla por lo menos una vez en la vida. Tanta fascinación a lo largo de siglos tiene que ser por algo. Os animamos, a que os dejéis llevar por su música silenciosa, que os guiará desde lo más bohemio a lo más recargado. ¿Preparados? Nos vamos a París.

Imprescindibles

Algunos monumentos y espacios de París son tan reconocibles que incluso la memoria puede dudar si ya se ha estado en ellos. Aquí van unos cuantos puntos de interés turístico de la capital gala que hay que examinar sí o sí en una primera visita a la ciudad.

Torre Eiffel

El símbolo de París y de Francia. La Torre Eiffel fue una gran obra de ingeniería que se construyó a finales del siglo XIX con motivo de una Exposición Internacional. La torre se quedó en el lugar donde se erigió, convirtiéndose en el punto más conocido de la ciudad. Aunque hay que hacer largas colas para poder subir, merece la pena. Son 300 metros de altura a los que se puede acceder de diferente manera. Si estáis en forma y os queréis ahorrar unos eurillos, podéis subir por las escaleras, aunque es más sensato usar el ascensor. Lo mejor es entrar en su página web para organizar bien la visita y conocer a qué hora hay menos afluencia. Mientras esperáis, aprovechad para conversar con vuestros compañeros de fila, seguro que os descubren cosas nuevas de París.

Campos Elíseos

La Avenida más famosa de la ciudad, los Campos Elíseos. El lujo se siente a cada paso en esta calle que comienza en el Arco del Triunfo y acaba en la Plaza de la Concordia. Pasead por ella sin prisa, observando sus edificios. Si queréis comprar, encontraréis tiendas de grandes marcas internacionales en los bajos de grandes casas. Y si sois seguidores del Tour de Francia, os hará ilusión ver dónde acaba la ronda gala cada año.

El Arco del Triunfo

Al principio de los Campos Elíseos se erige este arco de época moderna, levantado por Napoleón para conmemorar la victoria en la batalla de Austerlitz. Imita a un arco del triunfo romano y es curioso rodearlo y ver en qué lugares las tropas napoleónicas lucharon. Se puede subir a su parte superior para tener una hermosa panorámica de la zona y una vista desde las alturas de los Campos Elíseos.

Museo del Louvre

El Museo del Louvre es quizá es el mejor museo del mundo y es que sus fondos abarcan la historia de la humanidad desde la prehistoria hasta el Impresionismo. Contiene obras de vital importancia para la Historia del Arte como la Victoria de Samotracia, La Gioconda de Leonardo da Vinci o La Libertad guiando al pueblo de Delacroix, entre otros muchos. Planead con tiempo qué queréis ver para que os de tiempo a disfrutar de lo más importante.

Museo de Orsay

El Museo de Orsay es otro de los templos del arte que no hay que dejar de visitar en París. Allí podréis observar los cuadros de los impresionistas y de las principales vanguardias artísticas del siglo XIX y XX (más concretamente de 1848-1914). Esta pinacoteca ocupa una antigua estación frente a los Jardines de las Tullerías y acoge obras de grandes artistas como Degas, Renoir, Monet, Manet, Cèzane, Toulousse-Lautrec...

Nôtre Dame

La Catedral de Nôtre Dame es un ejemplo del gótico francés más desarrollado. Rodeada por el río Sena, ofrece una visita muy interesante a la historia de París. De hecho, aquí fue coronado Napoleón Bonaparte como emperador. Merece la pena sentarse en los bancos interiores a observar los rosetones y en el exterior, hay que dar una vuelta el templo católico para ver cómo las gárgolas vigilan París.

Saint Chapelle

El adjetivo bonito se queda corto en la Saint Chapelle. Es una maravilla de la arquitectura gótica. Su modelo de construcción permite que este templo disfrute de unas vidrieras únicas que crean un ambiente mágico en su interior. Cuenta con 15 vidrieras de 15 metros de altura, en las que se describen 1113 escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Se ubica en la Ile de la Cité, muy cerca de Nôtre Dame. Y además presume de albergar una de las reliquias más importantes para la Cristiandad: la Corona de espinas de Jesucristo, adquiridas por San Luis.

Un Museo donde pasar la tarde

París está lleno de palacios y edificios a los que la curiosidad invita a entrar. Un palacio que se puede visitar porque aloja uno de los museos con más encanto de la ciudad es el Hotel Biron. Allí las obras de Agustin Rodin se extienden por su interior y por sus preciosos jardines, animando a los visitantes a perderse en la imaginación del artista. El Museo Rodin alberga obras tan conocidas como El Pensador o Los Burgueses de Calais. Nuestra recomendación es que vayáis un día sin lluvia para poder recorrer todos los rincones de sus jardines y observar desde allí la armonía neoclásica de la fachada del edificio.

Una calle curiosa

¿Cuál es la calle más estrecha de París? Os damos una pista: tiene un nombre curioso. Se trata de la Rue du Chat qui Pêche (a la altura del 12 de la Rue de la Huchette) y tiene sólo 1,8 metros de anchura. Eso sí, de largura puede presumir de hasta 29 metros. Respecto a este callejón hay una leyenda en la que está involucrado un gato negro y un chamán. ¿Queréis conocerla? Podéis hacerlo en una placa en la misma calle que os la explicará.

Una librería única

Si sois amantes de los libros y en vuestros viajes no puede faltar una visita a una tienda de libros en París es obligatoria la parada en la Shakespeare and Company. Está especializada en literatura anglosajona, pero ese no es su principal encanto. En su interior el embrujo de las letras se extiende en todas sus estancias y no es raro observar a clientes durmiendo con un libro en el costado o leyendo en algún diván colocado en una esquina. Un lugar romántico por el que han pasado personajes de la talla de Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald y James Joyce.

Amor en París

París es la ciudad del amor. Por eso no extraño encontrar a lo largo de la ciudad rincones usados por los amantes para demostrar el cariño que se sienten. Uno de los famosos es el Puente de las Artes junto al Museo del Louvre. Allí se ha puesto de moda, colgar un candando con el nombre de la pareja y tirar la llave al río. No obstante, hay más lugares, quizá menos conocidos a los que también podéis acercaros para proclamar vuestro amor a los cuatro vientos. Uno de ellos es el Muro del amor, ubicado en el barrio de Montmatre. Allí, en la Place des Abbesses, en el square Jehan Rictus, hay una pared donde está escrito en más de 300 idiomas diferentes la frase “Te Quiero”. Casi un te quiero para cada día del año.

El Cementerio para mascotas más antiguo de Europa

Otro tipo de amor que profesan los franceses es hacia sus mascotas. Están muy bien cuidadas y en París es fácil ver a perros vestidos a la última y con grandes marcas. Por eso no llama la atención que el cementerio para animales más antiguo de Europa se encuentre en París. El Cimetière des Chiens et Autres Animaux Domestiques está a las afueras de la ciudad, en Asnières-sur-Seine. Allí descansan los restos de mascotas como el mismísimo Rintintín. Abrió sus puertas en 1899 y es una curiosidad que se puede visitar si se van a pasar varios días en París.

Un barrio con mucho ambiente

El Barrio Latino es una de las zonas más animadas de París, lleno de tiendas, bares y restaurantes donde hacer un pequeño descanso. Pero además, este barrio a la izquierda del Sena tiene una larga historia, que ha estado muy ligada a los estudiantes. Uno de sus lugares más conocido es la Universidad de la Sorbona. Recibe su nombre de latino porque durante la Edad Media, en él los estudiantes se comunicaban en latín (era la lengua académica). Hoy en día el latín se ha dejado de lado, y se usa el francés y el inglés con los turistas. En este barrio, que es bastante amplio, se encuentran algunos lugares indispensables de París como el Museo Cluny, dedicado a la Edad Media (no os perdáis su tapiz de la Dama y el Unicornio) o los Jardines de Luxemburgo. Estos últimos ofrecen un lugar donde descansar un poco del barullo de la ciudad. Podéis compraros un croissant en los establecimientos cercanos y sentaros en un banco a coméroslo tranquilamente.

Dar un paseo de altura

Hay tantos rincones curiosos en París, que hay hasta un parque en altura. Se llama Promenade Planté y ocupa una antigua vía de tren que unía la plaza de la Bastilla con la Varenne-Saint-Maur. Se abandonó en 1969 y se pensó un nuevo uso para este emplazamiento. Este parque se extiende desde la Bastilla hasta el Bois de Vincennes y se puede subir al mismo desde la avenida Daumesnil al Bois de Vincennes, por escaleras y ascensores que hay a lo largo del recorrido. Abrió sus puertas en 1988 ofreciendo más de 4,5 kilómetros de paseo entre plantas. Es un ejemplo del ingenio por hacer de la París, una ciudad agradable para sus vecinos y visitantes. Además, en la parte inferior encontraréis tiendas curiosas, donde comprar un souvenir diferente a vuestros amigos.

Una excursión llena de magia

Con este título, seguro que sabéis exactamente a dónde os estamos dirigiendo. Una pista más: la magia está en cada rincón. ¡Acertastéis! Nos vamos de excursión a Disneyland París, el parque temático que la compañía americana abrió en París para entretener a todos los niños de Europa. Nuestra recomendación es que paséis más de un día en Disney Wolrd París, podéis echar un ojo a los alojamientos con los que cuenta al propio parque. Hay que estar por lo menos dos días y hacerse un planteamiento sobre qué se quiere ver. Además, en épocas espaciales como en Navidad, hay espectáculos temáticos que gustarán a niños y mayores. La fantasía inundará vuestro viaje. Disneyland París está aproximadamente a 32 kilómetros de la ciudad. Para llegar hasta allí, lo más sencillo es hacerse con un billete de tren regional RER A que os llevará desde la Gare de Lyon hasta Marne la Vallée Chessy Parc Disneyland. En unos 45 minutos llegaréis a destino.

Versailles, la joya de la corona francesa

Otro destino cercano que hay que ver es el Palacio de Versailles. En sus jardines y edificios leeréis el pasado grandioso de Francia, con Luis XIV como principal adalid. Allí hay que pasar al menos un día, por lo que un consejo que os damos es que llevéis agua y algo de comer para poder disfrutarlo en sus jardines. Suele tener gran afluencia por lo que podéis organizaros para que os de tiempo a todo. Habrá que madrugar para observar los Apartamentos reales, los palacios de Trianón y el dominio de María Antonieta. Por supuesto no hay que perderse el parque ni los bosquetes. En el Gran Palacio os sorprenderá la Galería de los Espejos, una sala recargada en la que no sabréis hacia dónde mirar. Para llegar a Versailles desde París, lo más cómodo es hacerlo en tren. Se puede hacer en cercanías con billete de ida y vuelta en dirección Versailles Château Rive Gauche o con tren normal desde París Montparnasse a Versailles Chantiers o desde Paris Saint Lazare a Versailles Rive droite.

Comida para todo tipo de comensales

La cocina francesa tiene mucha fama y en París se puede encontrar desde restaurantes de alto copete a bocadillos muy económicos. Como hemos dicho anteriormente, una buena zona donde comer cuando se está de turismo es el Barrio Latino, allí abundan los restaurantes con menús económicos (pedid vino de la casa que saldrá más barato y agua del grifo si queréis ahorrar unos euros). Otro lugar donde comer es en Les Marais, allí podréis degustar un falafel de los que se recuerda siempre y es que hay lugares como L'As du Fallafel , en el 34 de la Rue des Rosiers, donde se forman largas colas para hincar el diente a este tentempié. Otra idea es dejarse seducir por un típico filete de carne hecho con una salsa de mantequilla y patatas fritas en lugares como el Restaurante Bouillon Chartier o darse el lujo de comer un caro,pero inolvidable menú en el histórico Le Train Bleu, en la Gare du Lyon.

Dónde alojarse

Hay un hotel para cada tipo de viajero en París. Desde los más exclusivos situados junto a los Campos Eliseos, Torre Eiffel y la Plaza Vendome, a otros más económicos diseminados por toda la ciudad. Una zona muy recomendable debido a la cercanía con el centro y a los buenos medios de comunicación es la que está alrededor de la Plaza de la República. También, en el mismo rango, es una buena idea mirar hoteles o apartamentos por la zona de la Plaza de la Bastilla. La zona de Opera Garnier es elegante y segura, mientras que en el Barrio Latino y en Montmatre, la diversión está asegurada. Decidid qué experiencia queréis vivir en París, y entonces decidiros por un lugar u otro. Podréis alojaros desde hoteles superiores de cinco estrellas, a albergues para mochileros, pasando por hostales económicos y hoteles de 3 estrellas de buena relación calidad-precio.

Moverse por París

Como en cualquier ciudad grande el metro es lo más cómodo para trasladarse de un lugar a otro. Es uno de los suburbanos más antiguos de Europa. No está abierto toda la noche, así que si salís de marcha, aseguraros sobre qué hora acaba ese día la línea que vais a usar. Hay 16 líneas y varios tipos de billete. No dudéis en consultar los precios de los bonos y billetes individuales en la página oficial del metro de París.