​Barú

​Barú es un paraíso al aire libre donde la naturaleza y la más agradable hospitalidad y tradición se combinan para permitir disfrutar de unas encantadoras vacaciones. Su excelente ubicación como zona costera al suroeste de la ciudad colombiana de Cartagena de Indias se convierte en un popular destino de sol y playa elegido por un turismo interesado en la relajación y el descanso en un escenario plácido de clima cálido y que cuenta con un completo catálogo de actividades para toda la familia. Durante la época virreinal española se produce la expansión del territorio, dando paso a un patrimonio cultural y artístico que se ha convertido en uno de los principales atractivos del país. En 1811 tiene lugar la independencia de Cartagena de España.

El paisaje Barú experimenta en los visitantes la sensación de vivir en un paraíso tropical, un magnífico y cautivador ejemplo de bienestar separado de Cartagena por el Canal del Dique y con un cómodo acceso entre los dos lugares. Los alrededores de la isla comprenden un buen número de cautivadoras playas de ensueño donde disfrutar de las agradables aguas del Caribe, destacando Playa Blanca y su tranquilo oleaje, Punta Iguana y Playita de los Muertos, entre otras. Entre los atractivos de la región los viajeros tienen la oportunidad de contemplar unas maravillosas puestas de sol y de la amabilidad y gentileza de sus habitantes. En la ciudad de Cartagena, a una distancia de 40 kilómetros, es posible descubrir una variada oferta de hostales y hoteles, además de lugares de interés como el centro histórico y la Torre del Reloj, la Plaza de los Coches y la Iglesia y el Convento de San Pedro Claver. El ascenso hasta el Castillo San Felipe de Barajas propone rememorar el lugar desde donde la ciudad se defendía del asedio de los piratas y que a día de hoy sirve de espacio de encuentro para eventos sociales.

Barú resulta el oasis perfecto para la relajación y permite disfrutar en sus cálidas y tranquilas aguas de sugerentes deportes náuticos como el buceo o el snorkeling. Playa Blanca se convierte de noche en una llamativa laguna gracias a la bioluminiscencia provocada por una curiosa especie de plancton. Llegar a lugares recónditos es posible si se alquila una moto de agua, consiguiendo una panorámica más real sobre el terreno y ofreciendo total autonomía para los traslados. Las islas cercanas aseguran también una estupenda experiencia de sol y descanso; en Isla Pelícano o Isla Múcura la arena blanca y las aguas color turquesa harán las delicias de los amantes de los paisajes de fantasía. Asimismo, la variada oferta gastronómica acerca a los viajeros a compartir deliciosas especialidades caribeñas y populares cócteles en un ambiente cálido y apacible.

La isla reúne un completo catálogo de los mejores hoteles y alojamientos para disfrutar de un merecido descanso después de llevar a cabo intensas jornadas de excursiones, deportes en la playa y actividades acuáticas. Asimismo, es posible hospedarse en establecimientos B&B (bed & breakfast), cabañas y casas en alquiler.

La isla de Barú es accesible en lancha desde el Muelle de la Bodeguita, en Cartagena, y hasta el que es posible llegar en un cómodo trayecto de quince minutos desde el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez. Otra opción más económica resulta subir a un autobús hasta el cruce de Pasacaballos y desde allí pagar un vehículo para llegar por mar hasta el destino. Para disfrutar al máximo de la visita y de los desplazamientos, lo mejor es alquilar un kayak, una canoa o una moto acuática.

Los habitantes de la península han encontrado en el turismo una nueva forma de economía, tanto en la venta de productos artesanos como en la atención en hoteles y restaurantes. La mejor época para viajar es la estación seca, de diciembre a abril, con bajas precipitaciones y una temperatura cálida entorno a los 27 ºC. Al tratarse de un destino tropical, se recomienda mantenerse hidratado y contar con un pequeño botiquín y protector solar.