El Castillo de las Guardas

El interior de la provincia de Sevilla cuenta con algunos lugares de interés que no desmerecen en absoluto a la riqueza patrimonial que tiene la capital de Andalucía. Sitios de paso de algunas culturas que han impregnado la tierra con el sabor de sus tradiciones, lugares en los que lo típico se funde a la perfección con una modernidad de lo más atractiva y, en definitiva, lugares en los que el viajero podrá vivir de forma muy especial una estancia repleta de momentos de los que acordarse durante toda la vida. Uno de estos rincones es El Castillo de las Guardas, un tranquilo pueblo que aguarda la llegada de los turistas para mostrar sus restos arqueológicos, edificios de interés turísticos y una naturaleza en la que aún pueden verse animales en libertad que cautivarán la imaginación de muchos.

Es complicado elegir en esta localidad unos pocos lugares de interés, ya que lo más aconsejable es dejarse llevar por su casco histórico para descubrir enclaves que pueden pasar desapercibidos a simple vista. El centro monumental de El Castillo de las Guardas tiene un saber netamente andaluz con casas de planta bajas encaladas y calles estrechas que conservan el entramado árabe que tuvieron en origen. Al pasear por el pueblo es importante detenerse en rincones como la iglesia de San Juan Bautista de estilo mudéjar con detalles renacentistas construida en el siglo XVI. También es buena idea buscar los restos de la muralla que daban forma a la fortaleza que defendía el lugar, restos que se esparcen por todo el pueblo y que no se saben si son de origen musulmán o cristiano.

Los planes tienen que pasar sin ninguna duda por explorar la naturaleza que llena esta localidad. Por ejemplo, los alrededores del pueblo cuentan con numerosas explotaciones ganaderas en forma de dehesas en las que es posible vislumbrar la silueta de los toros bravos a cierta distancia. Esta experiencia es del todo aconsejable e incluso se puede buscar alguno de estos lugares que ofrezcan visita guiada para conocer su interior. Por otro lado, la conocida como Reserva Natural del Castillo de las Guardas ocupa una antigua explotación minera que extraía del terreno cobre y azufre y que hoy se ha reconvertido para dar asilo a más de mil animales en semilibertad. Entre ellos hay jirafas y elefantes, algo único dentro de Europa que ofrece una experiencia única.

Encontrar un alojamiento en El Castillo de las Guardas no es ningún problema. El pueblo se ha volcado en los últimos años en mejorar al máximo su oferta turística, por lo que existen tanto habitaciones de hotel como de hostal de lo más interesantes. Calidades diferentes, servicios variados y, por supuesto, precios también ajustados a las preferencias de cada viajero permiten que cualquier turista encuentre su alojamiento ideal en esta localidad de la provincia de Sevilla.

La situación de este pueblo es estratégica dentro de la provincia sevillana, lo que permite llegar hasta este pueblo de formas muy diferentes. Por ejemplo, se puede ir desde Sevilla en autobús con los servicios interurbanos de numerosas empresas. No obstante, la opción más rápida es conducir 55 minutos por la A-66 desde la misma ciudad de Sevilla.

La carne de caza y el cerdo ibérico son las estrellas de la cocina local. Las carnes de la matanza o los quesos de cabra son de lo más populares, lo mismo que dulces como los pestiños que pueden encontrarse en prácticamente todo el pueblo.