Murillo de Gállego

Los parajes de montaña siempre tienen algo muy especial, y más si se encuentran situados a pocos pasos del Pirineo y están cargados de antiguas tradiciones que dan a sus calles un aire que parece recordar a épocas pasadas. Todo esto es lo que el viajero podrá encontrarse en Murillo de Gállego, una localidad oscense en la que los viajeros disfrutarán de muchas aventuras en un entorno realmente privilegiado. Lo que hace que esta localidad de Huesca sea tan especial es su perfecta combinación de monumentos, experiencias en la naturaleza y gastronomía, una oferta turística que seguro que puede colmar las exigencias de parejas, familias e incluso grupos de amigos que solo quieran pasarlo bien.

Murillo de Gállego cuenta con una antigua historia que no hay que perder de vista de forma alguna. Gracias a ello, son muchos los lugares de interés que aún pueden explorarse en este pueblo, una oportunidad de disfrutar de la localidad en todo su esplendor. Así, es muy buena idea acercarse a conocer los restos del castillo del siglo IX que existen en la zona y que dan prueba de la importancia que tuvo esta región durante la Edad Media. De igual forma, el patrimonio religioso es uno de los puntos más interesantes de todos los que el visitante puede encontrar aquí. Este tipo de monumentos viene encabezado tanto por la ermita de la Virgen de la Liena como por la iglesia de San Salvador, dos edificios de gran interés que los viajeros no pueden perderse de ninguna forma.

Murillo de Gállego respira hoy una paz difícil de encontrar en otros lugares, y es que sus habitantes no llegan a 200, por lo que el tiempo parece haberse detenido dentro de los límites de este pueblo con encanto. Ahora bien, ello no significa que no haya nada que hacer. Al contrario, el visitante se encontrará con una amplia oferta de actividades que debe combinar con los largos paseos por las muchas rutas de senderismo de montaña que dan forma al paisaje local. Aventuras en forma de rafting por el río Vivo o caminos que están repletos de cerezos y otras especies de flora, son los puntos álgidos de unos alrededores que harán que el visitante pueda disfrutar de una estancia llena de experiencias para todos los sentidos.

El alojamiento no es ningún problema en Murillo de Gállego. En los últimos años, este pueblo de Huesca se ha convertido en un destino de primer nivel para los que desean hacer turismo activo, por lo que sus calles se han llenado de establecimientos que aseguran una gran oferta de alojamiento. Así, sin ir más lejos, los visitantes disponen desde habitaciones de hotel muy confortables hasta un hostal más pequeño, pero que tiene la misma calidad de servicio que cualquier otro alojamiento local.

La ciudad más cercana a Murillo de Gállego es Huesca. Así, los visitantes pueden conducir durante 40 minutos por la A-132 para ir desde la capital oscense hasta este tranquilo y bello pueblo. Pese a quedar un poco más lejos, otra buena idea es la de acercarse a Zaragoza para conocer los encantos de la capital de Aragón. El trayecto tiene una duración de 1 hora y 20 minutos si se conduce por la E-7.

Murillo de Gállego se encuentra en una zona conocida como la Hoya de Huesca, una región en la que las tradiciones suelen tener mucho que ver con sentarse alrededor de la mesa para disfrutar de algunas especialidades locales que son de lo más interesantes. Por ejemplo, las setas, los quesos y las cerezas de la zona son manjares fundamentales para conocer la gastronomía local.