Alcaraz

En ocasiones, las largas llanuras de la meseta ibérica esconden tesoros que llevan ocultos desde la época medieval y que solo los viajeros más entusiastas deciden descubrir. Un buen ejemplo de ello es el que se encuentra en Alcaraz, una tranquila localidad situada en el corazón de la provincia de Albacete que sorprende a propios y a extraños por contar con un patrimonio realmente interesante. Pero si sus monumentos son atractivos, la naturaleza de los alrededores no lo es menos, y es que la Sierra de Alcaraz atrae cada año a miles de visitantes que buscan el entorno perfecto en el que disfrutar del aire libre y de muchas actividades llenas de encanto.

En Alcaraz, lo normal es centrar el viaje en el patrimonio de la zona, y es que hay mucho que ver si se quiere conocer todo lo que este pueblo tiene que ofrecer. El corazón de la localidad desde hace siglos es su plaza mayor considerada como una de las más bellas de toda España. Su estilo renacentista es un claro ejemplo de la influencia italiana en la península. Además, esconde algunos monumentos tan importantes como la iglesia de la Santísima Trinidad del siglo XIV, la Torre del Tardón o la Lonja de Santo Domingo con sus peculiares arcadas principales. De ahí se debe pasar a una Calle Mayor presidida por la Portada del Alhorí y en las inmediaciones no hay que dejar de visitar el castillo de la ciudad, una fortificación que lleva en pie desde el siglo XI y que puede ser visitada en parte.

Pero los monumentos no agotan la lista de cosas que hay que hacer en Alcaraz. Al contrario, y es que este pueblo cuenta con una buena oferta de ocio que puede ser aprovechada para sacar todo el partido a la estancia. Por ejemplo, una ruta por los parajes que rodean al acueducto romano de la zona permitirá explorar la naturaleza sin perder de vista el encanto monumental de la ciudad. Igualmente, a unos 6 km de distancia y en lo que era un antiguo poblado íbero se encuentra el paraje natural del Santo, un espacio frecuentado por los propios habitantes de la localidad que lo aprovechan para disfrutar del aire libre y para conocer los restos de una de las culturas más antiguas que poblaron la zona. Por último, la vía verde que parte desde esta ciudad conduce hasta Albacete a través de más de 100 km de parajes naturales muy interesantes.

El alojamiento no es ningún problema en Alcaraz. El motivo es que esta ciudad lleva décadas recibiendo a visitantes que desean explorar su patrimonio. Así, desde habitaciones en un hotel hasta otras en un hostal más económico, son muchas las opciones que este pueblo ofrece para que cada uno se aloje como desee.

Por carretera, la ciudad de Alcaraz resulta muy accesible desde Albacete, y es que no hay que conducir más de 80 km por la N-322 para completar el trayecto en 1 hora y 10 minutos aproximadamente. También hay servicio de autobuses interurbanos que sirven para completar el viaje, una opción ideal para quien no desee conducir.

No es nada exagerado decir que muchos visitantes quedan enamorados de la localidad de Alcaraz cuando se sientan a su mesa y prueban la gastronomía local. La cocina de esta zona de Albacete cuenta con rasgos rurales y se basa en productos de la huerta local. Platos como el ajopringue, las atastaburras o el estofado de toro se sirven en los muchos establecimientos que se encuentran en el pueblo, por lo que no hay que dejar de probarlos en ningún caso.