Jamón de Guijuelo

Guijuelo es un pueblo del sudeste de la provincia de Salamanca, que se alza hasta los mil metros de altura y que huele a jamón, a Jamón de Guijuelo. Todo comenzó allá por el año 1880 cuando unos vecinos del lugar cayeron en la cuenta de los buenos dineros que otros, vecinos de otros lugares, estaban haciendo vendiendo la chacinería de los cerdos que les compraban, por lo que decidieron empezar a sacrificar los cerdos ellos mismos. Eran los tiempos en los que –como sucedía en otros lugares- las familias se reunían entorno a las matanzas, algo que ya cada vez sucede menos.

Sin embargo, habría de esperarse hasta finalizada la Primera Guerra Mundial para que la producción artesanal de jamones aumentase a proporciones industriales que, por el aumento de género, permitiesen vender género en otros puntos de España y aún del extranjero.

La Historia del Jamón de Guijuelo da un giro fundamental cuando, ya en los años 80 del pasado siglo, un grupo de industriales y ganaderos de Guijuelo, con el apoyo y asesoramiento de técnicos del Instituto Nacional de Denominación de Origen del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la Conserjería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, unieron trabajo, dedicación y esfuerzo para lograr que el jamón de Guijuelo fuese considerado una Denominación de Origen y, en ese punto de la Historia, estamos ahora.