La sierra de la Culebra

Hoy el lobo se ha recuperado en España y corre por tierras que limitan con la comunidad de Madrid, al sur, y el País Vasco, al este de la península. Sin embargo, hubo un tiempo, allá por los años 70-80 del pasado siglo, en el que los pocos lobos que quedaban en la Península Ibérica vivían aquí, en la zamorana Sierra de la Culebra (y en Galicia). Con respecto al origen del curioso nombre, se especula que en sus orígenes pudo haber una identificación de las formas de estas sierras, ondulantes, como la del ofidio a la que da nombre… o que quizás, hubiera en esta zona colonias de culebras.

Conformada esta sierra, en realidad, por un conjunto de serranías (de Las Cavernas, Los Catadores y Las Carbas), se sabe que, dos siglos atrás, fue éste territorio colonizado (forestalmente hablando) por amplias manchas de castaños y robles, la especie considerada como la realmente autóctona del lugar. Sin embargo, por diversas razones, siendo la principal una desmedida sobrexplotación forestal, los árboles casi desaparecieron en su totalidad… teniendo pues que reforestar posteriormente la zona con pinos. Así pues, pinares son hoy los que cubren, hoy en día, mayoritariamente, la superficie forestal de Sierra Culebra. Luego, lo que no es pino, es robledal, encina y brezo.

Así, entre colinas suaves y redondeadas, prueba de lo viejas que son estas montañas, el viajero va circulando por pueblitos de tranquilo discurrir… y curioso nombre: Ferreras de Abajo, Ferreras de Arriba, Ferreruela de Tábara, Figueruela de Arriba, Mahíde, Manzanal de Arriba, Otero de Bodas, Pedralba de la Pradería, Puebla de Sanabria, Riofrío de Aliste, Tábara y Villardeciervos.

Cierto es que lo suyo hubiera sido preservar las poblaciones forestales autóctonas. Pero, dado que eso no fue posible, hay que reconocer que las repoblaciones realizadas en los años 50 del pasado siglo han permitido que nuevas especies animales colonicen la nueva foresta (ejemplo de ello son aves como el carbonero garrapinos, el herrerillo capuchino, el curioso piquituerto, el aguilucho cenizo y la cogujada montesina) que conviven con aquellas otras que ya estaban aquí, como conejos, liebres, perdices, palomas, tórtolas, tejones europeos… por no hablar de corzos, jabalíes, ciervos, gatos monteses y, sobretodo, lobos, minoritarios pero señeros en la serranía.

Una curiosidad etnográfica de la zona –y aparte de la belleza arquitectónica de Villardeciervos (Conjunto Monumental Histórico Artístico)- es un pueblo que, dividido en dos, pertenece una mitad a Portugal y la otra a España: la parte española del pueblo se llama Rihonor de Castilla, mientras que la lusa se llama Río de Honor. Aparte del hecho de encontrarse en países distintos, no existe ninguna otra diferencia entre ambas mitades de la población y los vecinos se consideran iguales a todos los efectos, comunicándose entre si con un lenguaje a medio camino entre el castellano y el portugués.