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Museu del Modernisme Català

Uno va caminando tranquilamente por el barrio gótico de Barcelona, curioseando aquí y allá y, de repente, entra en un local que viene que ni al dedo para los gustos del aficionado a la ropa vintage, los ritmos old school o las películas clásicas… o, simplemente, gusta del paladar de la comida casera –los crepes que hacen aquí son de lo mejor de la ciudad–. Si esto le ha sucedido al viajero, es que ha entrado en Vintage Sundays, y no un día o en un momento cualquiera, puesto que tan sólo funciona los domingos de 12:30 a 21:30 horas. El resto de la semana el espacio es el Café Milans, divertido espacio en el que la música suele sonar en vivo.

Volvamos al mercadillo. Este lugar, a mitad de camino entre mercadillo y casa de comidas, está en el número 7 de la calle Milans y resulta de lo más original. No es fácil encontrar un espacio como éste en el que, mientras una pantalla proyecta una peli de Bogard, esté sonando Ella Fitzgerald –cuando no Afrika Bambaata o The Fatback Band-, alguien esté buscando ropa de primera o segunda mano y, en las mesas del local, alguien esté saboreando, por ejemplo, unas deliciosas croquetas caseras.

Así es este local, un espacio tolerante en una ciudad tolerante como es Barcelona; un local –y una ciudad- en donde las nuevas tendencias y las viejas modas se dan la mano, de igual forma que lo hacen las tribus urbanas y etnias que habitan este peculiar barrio de la Ciudad Condal. Ah... y que nadie se extrañe si, al entrar en Vintage Sundays alguien está, por ejemplo, rodando un corto. Lo pintoresco del espacio queda muy, muy pero que muy bien en pantalla. ¿Hace buscar entre lo que allí se ofrece? Puede que, por dos euros, encuentres hasta un bolso Chanel... de hace un par de décadas.

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