Granollers

Al norte de la provincia de Barcelona, en el Vallés Oriental, se localiza el municipio de Granollers, una localidad que ha sufrido un gran crecimiento en el último siglo y que a día de hoy supera los 60.000 habitantes. Es un lugar estratégico para aquellos que quieran asistir a alguna carrera de Fórmula 1 o a alguna cita del Gran Premio de motos en Cataluña, ya que el circuito de Montmeló se sitúa a escasos 5 minutos de distancia en coche. También cerca se encuentran las playas del Maresme, donde poder disfrutar del Mediterráneo en todo su esplendor. A ello hay que sumar la cercanía del Parque Natural del Montseny, donde realizar excursiones y deportes al aire libre, y la proximidad de la ciudad de Barcelona, que está a unos 20 kilómetros de distancia y que, además, con buenas conexiones tanto en transporte público como por carretera.

La localidad de Granollers dispone también de su propia historia y cuenta con un patrimonio que se puede descubrir recorriendo su parte más antigua. El símbolo de la ciudad es La Porxada, una construcción renacentista cuya función primigenia era guardar el grano de la ciudad. Sus grandes dimensiones llaman la atención y ha sido restaurado en varias ocasiones (durante la Guerra Civil sufrió numerosos daños). Igualmente hay que visitar los restos de la murallas, la Tenería de Ginebrada, el Campanario de la Iglesia de San Esteban, el Ayuntamiento y el Hospital-Asilo. Para conocerla mejor, desde la Oficina de Turismo ofrecen planos con rutas romanas y modernistas que indican cuáles han sido los lugares y los edificios con más importancia en la historia de este núcleo catalán. Además, si se quiere descubrir y sumergirse más en los pasos de los siglos, se puede hacer una interesante visita al Museo de Granollers, con colecciones de arqueología, artes decorativas, numismática, arte de diversas épocas y etnografía, que os ayudarán a comprender mejor el papel de Granollers en la historia.

Su emplazamiento entre varios puntos de interés de Cataluña han convertido a Granollers en una localidad con una interesante oferta hotelera, sirviendo de base para la visita de otros lugares de los alrededores. Así en este municipio se puede reservar alojamiento tanto en hoteles de grandes cadenas y gran calidad (algunos disponen de spas) hasta en hoteles de gama media y hoteles de gestión familiar. Igualmente cuenta con una amplia red de restaurantes y bares en los que se sirve todo tipo de comida, incluida la típica de la zona. No hay que dejar la ciudad sin haber probado un buen guiso realizado con las judías de gancho y el rajol, un postre típico, hecho de pasta de hojaldre, crema de cacao y relleno de trufa y praliné de avellana.

Un momento del año muy curioso para visitar Granollers es durante el último jueves de agosto cuando tiene lugar la Fiesta de Blancs y Blaus. Se basa en una antigua apuesta entre dos ladrilleros que se retaron a ver quién era capaz de hacer más baldosas en una hora. A día de hoy la fiesta es un enfrentamiento lúdico entre azules y blancos, cuya principal arma es la imaginación.