Santa Pau

El interior de la provincia de Gerona puede deparar una buena cantidad de sorpresas al viajero. Bosques centenarios, iglesias románicas con más de mil años e incluso algún que otro volcán hoy ya apagado son solo algunos de los secretos que guarda esta zona de Cataluña. Pues bien, todos ellos se dan cita en Santa Pau, una bella localidad rural en la que el tiempo se detuvo hace años, pero que mantiene un encanto y una belleza natural fuera de los normal. Así, este pueblo es ideal para parejas que buscan un poco de tranquilidad, para viajeros que desean experiencias activas e incluso para familias completas, y es que tiene todo lo necesario para divertirse.

Si se viaja a Santa Pau, es imposible no detenerse en su patrimonio monumental, y es que el pueblo tiene alguna que otra joya que no hay que pasar por alto en absoluto. La arquitectura religiosa es la gran protagonista de la localidad catalana. Lugares como la iglesia de Sant Honorat del año 1340 o la de Santa María consagrada en el siglo XV son solo algunos buenos ejemplos de lo que se puede encontrar aquí. Con todo, si lo que se busca es la más antigua de todas, el estilo románico de la iglesia de San Vicente la delata como uno de los templos más importantes de la zona. Tampoco hay que perderse otros rincones del pueblo como el monasterio de Sant Juliá del Mont.

Planes para hacer en la localidad de Santa Pau hay muchos, aunque es imposible no dejar de resaltar lo importante que son los alrededores naturales del pueblo a la hora de sacar todo el partido a la estancia. Hay varios cráteres de antiguos volcanes en la zona, por lo que lo mejor es colgarse la mochila y salir a explorarlos por las distintas rutas de senderismo que se proponen. Los dos más importantes son el de Santa Margarita, que cuenta con un pequeño santuario en su interior, y el volcán Croscat. Hoy en día toda la zona está cubierta de vegetación, y es que las erupciones corresponden a épocas muy remotas. Con todo, la fertilidad del suelo ha generado parajes como el del Hayedo de Jordá, un pequeño bosque que parece sacado de un cuento de hadas y en el que merece la pena adentrarse.

Sin ninguna duda, Santa Pau está hoy completamente volcada como localidad con el turismo, ya que es su principal fuente de ingresos. Esto significa que su oferta de alojamiento es completa y de gran calidad, por lo que es sencillo cubrir las expectativas que cada viajero pueda tener con una habitación de hotel o de hostal en la zona.

Si se desea conocer esta pequeña localidad, lo más normal es acercarse conduciendo desde la cercana Gerona. La ciudad catalana se encuentra a unos 50 km de distancia aproximadamente, trayecto que puede completarse en una hora si se conduce por la GI-524. No obstante, también hay servicios de autobuses interurbanos que llevan desde Gerona a esta zona de su provincia.

La cocina de Santa Pau es uno de los atractivos de la región y uno de los motivos por los que muchos viajeros deciden detenerse en este pueblo. La localidad cuenta con los fesols como ingrediente estrella. Esta legumbre, con denominación de origen certificada, suele presentarse en guisos acompañada de butifarra, por lo que se trata de un bocado tan apetecible como tradicional que no hay que dejar escapar en los muchos restaurantes que se dan cita en el pueblo.