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Deltarium, naturaleza en el delta del Ebro

Lo que encuentra el viajero que viaja allí con la sana intención de gozar –él y los suyos- es un espacio apenas modificado por la mano del hombre –las pocas construcciones levantadas están muy bien integradas en el entorno- distribuido a lo largo de un gran lago (éste si, artificial) en el que se recrean los distintos hábitats naturales del Delta y comarca circundante. Ah, no olvidar los prismáticos, puesto que estas aguas han sido colonizadas por porrones europeos, ánsares comunes y cercetas comunes, patos cuchara y colorados…Eso en la parte lacustre del parque, puesto que en la terrestre raro será no cruzarse con un burro o un avestruz.

Una vez allí, y visitada la mencionada laguna, lo suyo es perderse por los distintos recorridos trazados por la organización del parque en los que, además de no faltar áreas de picnic en las que dar cuenta del bocata de filetes empanados y/o tortilla de patata –cada cual según su gusto-, se tiene la oportunidad de disfrutar del regreso a las raíces del ser humano, presentes allí en forma de granja y huerta. Muchos mayores podrán explicar así a sus peques como era la vida cuando ellos mismos eran peques… cuando sabían, por experiencia propia, que un pollo cacarea y tiene alas…y que no nace ya empanado, troceado y en una bandeja que se puede comprar en el súper.

Eso si, no extenderse demasiado en explicaciones y batallitas, puesto que también habrá que dejar tiempo para disfrutar de la nueva instalación de aventura, hace poco inaugurada, y en la que se podrán encontrar zona de juegos, paint-ball, rocódromo, torres y puentes tibetanos… Así las cosas, lo suyo será madrugar, acercarse a la vida animal en la primera parte del día, dejando el resto para soltar adrenalina.

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