​Oia

Ir a la playa, conocer un entorno natural como solo puede encontrarse en Galicia o disfrutar de los monumentos que dan fama a la ciudad son algunos de los planes que dan fama a la localidad de Oia, uno de los pueblos más interesantes de la costa gallega. Situada en el Bajo Miño, aquí todo tiene sabor y olor a mar, aunque los montes de su interior también ofrecen algunas experiencias que no hay que perderse de ninguna forma. Así, este es el destino ideal para relajarse encontrando todo lo necesario para disfrutar de una gran estancia.

Qué ver en Oia

En los mismos alrededores de Oya se encuentra uno de los castillos que formaban las defensas de la comarca. Se trata del castillo de Torroña, edificación levantada en torno a los siglos XI y XII y que aún hoy puede visitarse con tranquilidad. Por supuesto, el arte religioso también es muy importante en la zona. Por ejemplo, el monasterio románico de Santa María la Real lleva aquí desde el siglo XII, misma época en la que se construyó la iglesia de Pedornes. Estos lugares resultan apasionantes para todos aquellos que deseen descubrir la historia del lugar, algo que puede terminar de hacerse conociendo el castro y los petroglifos de Cabeziña a escasos kilómetros de Oia, una oportunidad que no hay que dejar escapar de forma alguna.

Qué hacer en Oia

Como en toda la zona, la naturaleza del campo gallego se abre paso con una fuerza que no hay que dejar de aprovechar de ninguna forma. Existen algunas rutas que están bastante bien definidas para conocer rincones de gran interés. Por ejemplo, la ruta de la Sierra de A Grova es una de las mejores porque conduce hasta una elevación que es tan interesante turística como naturalmente. Otra de las grandes rutas que puede seguirse es la de las Pozas. Además de todo ello, la localidad cuenta con una franja de litoral que tiene que aprovecharse si el tiempo lo permite, algo que puede conseguirse con cierta facilidad en los meses de primavera y verano.

Dónde dormir

El alojamiento en Oia no será ningún problema para el viajero que llegue hasta aquí deseando empaparse de la cultura y las tradiciones locales. Encontrar un pequeño y tranquilo hotel es muy sencillo y garantiza unos niveles de confort excepcionales. Lo mismo sucede con cualquier hostal del pueblo o con las idílicas casas rurales que se encuentran en sus proximidades.

Transporte

La forma más sencilla de llegar a esta localidad de la costa gallega es conduciendo desde Pontevedra. La distancia a recorrer es de unos 100 km y se tarda aproximadamente 1 hora y 35 minutos, así que no es un viaje demasiado largo. En el interior del pueblo hay que moverse a pie, lo que no es ningún problema si se tienen en cuenta las reducidas dimensiones de la localidad.

Otros datos de interés

Las fiestas locales son de gran importancia en esta ciudad para conocer sus tradiciones. Por ejemplo, la Romería del Miedo que se celebra el 24 de agosto o la fiesta de la Chorizada relacionada con la matanza en enero son dos buenas oportunidades para disfrutar de la vida de la zona. Pero también otros motivos para conocer esta tranquila localidad gallega. Sin ir más lejos, su gastronomía es de alto valor y está considerada como uno de los atractivos principales de la región. Disfrutar de los platos de pulpo a la gallega, en julio se celebra una fiesta en el pueblo en torno a este alimento, o comer marisco son cosas que no hay que dejar de hacer.