​Deyá - Deià

Aunque muchos van hasta Mallorca buscando la calidad de sus playas, la realidad es que a espaldas del litoral balear se esconden algunas localidades que pueden dejar sin palabras incluso al viajero más experimentado. Este es el caso de Deyá -Deià en catalán-, una joya que se esconde en plena sierra de Tramontana y que posee un patrimonio que solo es superado por lo interesante de la naturaleza que rodea al pueblo. El viajero que llegue hasta aquí tendrá la oportunidad de disfrutar de un espectáculo en el que la cultura, los paisajes de montaña y los monumentos se dan la mano para convertir la estancia en una experiencia única.

Qué ver en Deyá

Es imprescindible pasear por las antiguas calles del pueblo. Este se ha construido aprovechando la elevación de una colina, por lo que es posible contemplar el cercano mar Mediterráneo sin ningún obstáculo más que el de los árboles que rodean la localidad. La plaza de la Iglesia es el auténtico corazón del pueblo. Este tranquilo rincón muestra todavía los rasgos de los árabes que pasaron y se afincaron aquí. Estrechas callejuelas encaladas de blanco se abren desde la plaza configurando un entorno que no hay que perderse de ninguna forma. El esplendor de las rutas de senderismo que se abren desde el pueblo también es algo que se tiene que ver.

Qué hacer en Deyá

Puede que uno de los planes que tienen que estar en cualquier lista para los que se acercan a esta ciudad mallorquina es hacer una ruta por los museos que llenan las calles del pequeño pueblo. Aunque su tamaño es pequeño, Deyá contiene algunos lugares culturales de primer nivel. Por ejemplo, el museo dedicado al pintor Norman Yanikun o la Casa Museo de Robert Graves, quien pasó parte de su vida en esta idílica localidad, son buenos lugares para comenzar a explorar la zona. Tampoco hay que dejar atrás el Museo Arqueológico, un espacio privilegiado desde el que se puede comprender la historia del lugar y la importancia que ha tenido para pueblos muy distintos. Con todo, ir a la playa es esencial aquí como en toda la isla de Mallorca. La cala del pueblo no está nada lejos de su núcleo urbano y presenta las características propias de un lugar que se ha mantenido casi virgen para poder ser disfrutado por todo tipo de amantes de los viajes.

Dónde dormir

El alojamiento no es ningún problema en Deyá. Las inmediaciones del pueblo cuentan con una buena variedad de casas rurales y espacios de este tipo que servirán para disfrutar tranquilamente de un entorno privilegiado. En el mismo pueblo es tan fácil encontrar un hotel como un hostal, cada uno con características que se adaptan a las exigencias de los viajeros.

Transporte

El transporte urbano conecta este tranquilo pueblo con Palma de Mallorca. La línea es la 210 que completa el trayecto en unos 45 minutos desde la Estació Intermodal de la capital insular. Para llegar en coche privado basta con tomar la Ma-1110 o la Ma-10. En ambos casos, el trayecto tiene una duración de 45 minutos.

Otros datos de interés

Cada año se celebra en esta pequeña localidad el conocido Festival Internacional de Deyá que ha sido premiado en varias ocasiones por su calidad artística. Al margen de ello, la localidad disfruta de una gastronomía típica de Mallorca. Los platos con el pescado de las aguas cercanas, los guisos tradicionales de la sierra de la Tramontana o los postres del tipo de las ensaimadas y otros parecidos deben ser buscados por el pueblo para disfrutar de ellos, algo que completará la estancia aquí.