Turruncún, esa aldea abandonada

Con trescientos habitantes a comienzos del siglo XX y con una escuela, apenas utilizada, que se levantó en 1965, cuando ya el silencio amenazaba al lugar, Turruncún es hoy lugar extraño, mágico. Hoy, caminar por aquí, empapa de dulce melancolía… empezando por los restos óseos, probablemente humanos, que sobresalen del suelo quebrado de la iglesia, y continuando por las casas de sus antiguos habitantes, el colegio ya mencionado.

Los últimos habitantes del mismo fueron un anciano del lugar, un pastor (de ovejas no de almas) y un joven de ideología hippie que, sin éxito, intentó crear allí una comuna.La aldea se encuentra a nueve kilómetros de Arnedo y son muchos los curiosos que se acercan hasta él para contemplar sus ruinas.