Peñalara y la laguna de los pájaros

Así es como podría definirse este bello paraje, localizado en el extremo norte de la provincia de Madrid, casi ya en territorio segoviano. Encajada entre paredones de granito y, por ello, protegida de los vientos, su aspecto (casi siempre) es el de una lámina de aguas tranquilas, remansadas entre verdes prados que, cubiertos de nieve en invierno (normalmente), se salpican de florecillas (amarillas, verdes, violetas, blancas…) llegada la primavera.

La laguna más grande de todo el parque natural de Peñalara –después de la llamada Laguna Grande-, la de las Flores tiene un aire muy especial que la hace única. Aparte de que podría estar, perfectamente y sin desentonar, en cualquier paraje de Los Alpes, esta mancha de agua tiene bien merecida fama de ser el humedal más hermoso de todo Peñalara. Rodeada, en la media distancia, de masas de pino silvestre, la presencia constante de aves (de ahí el nombre) tiene una especial significación en el caso de chovas –no es raro detectar un par de ejemplares sobre las praderas- y buitres leonados –la calidez de los inviernos han hecho que ya no abandonen estos cielos en los meses más fríos del año-.

Con tener un mínimo de forma física dará para emprender el camino que, saliendo desde el mismo Puerto de Cotos, lleva a la Laguna de los Pájaros. Caminando entre piornales y peñas, y atravesando parajes como la Laguna y el arroyo de Peñalara y las Cinco Lagunas, la senda va ascendiendo hacia los praderíos en los que aguarda el destino de la caminata. En total son unos once kilómetros de estirar las piernas por lo que, y sobre todo si se elige para la excursión un día de invierno (evidentemente, con menos horas de luz), convendrá madrugar… siempre que el día no amanezca lluvioso o inestable, en cuyo caso será mejor dejarlo para mejor ocasión.