cover

Parque Regional de Carrascoy y El Valle

Zona de pinar y campos de cultivo, en su inmensa mayoría abandonados, este espacio natural protegido dominado por las alturas de la Sierra del Valle y encajonado entre los valles de los ríos Segura y Guadalentín (con tan privilegiada ubicación –hay agua y excelente ubicación estratégica- no han faltado aquí pobladores que han dejado sus restos aquí a lo largo de la historia) el viajero encontrará un paisaje mayoritariamente plantado de pino, pero en el que no falta todo un manto de plantas arbustivas que cubren todo el espectro arbustivo mediterráneo: esparto, tomillo, palmito, lesntisco, coscoja, madreselvas, zarzaparrillas, esparto, mirto, carrizo…

Ni que decir tiene que, ante tal espectro vegetal, el catálogo de aves es más que amplio - carbonero común, herrerillo capuchino, jilguero o colorín, verdecillo, piquituerto, curruca cabecinegra, pito real, perdiz, cernícalo- lo mismo que la presencia de otras especies como zorros, conejos o ardillas…

Si apetece caminar, desde el albergue juvenil del Valle arranca una pista forestal, de fácil acceso, denominada De las Columnas. Una vez allí, y marchando entre pinares, los primeros tramos discurren en zigzag, superando repechos de unos doscientos metros de desnivel, para, más tarde, ir ascendiendo con suavidad hasta el Alto de las Columnas y alcanzar el Collado de la Piedra, en El Cerrillar. Aquí comienza, entonces, un sendero de montaña que remonta a casi 600 metros de altitud. Se ha llegado a la cuerda del Relojero que, como toda cuerda, transcurre a dos vertientes. Así, en dirección noroeste, se puede contemplar la Vega del Segura, mientras que hacia la otra vertiente, en dirección sudeste, en los días despejados, se puede distinguir a lo lejos, el Mar Menor y La Manga.

↑

Llévanos en tu bolsillo ¡gratis! Descarga nuestra APP y ¡ahorra!