La ermita de San Pedro Zariquete

A veinticuatro kilómetros de Bilbao, en la hermosa comarca de Las Encartaciones (Vizcaya), a las afueras de la localidad de Zalla, junto a un frondoso roble que es hijo del de Gernika –el brote fue plantado aquí en el año 1912-, la ermita de San Pedro Zariquete es lugar conocido por todos aquellos que hacen el Camino de Santiago por la costa cantábrica (de hecho, se alza aquí un meritorio crucero levantado en el año 1992)… pero también por aquellos que son amigos de historias de conjuros.

Existente aquí, con certeza, desde el siglo XVI –aunque algunos indicios apuntan a que podría haber sido construida mucho antes-, durante siglos pasaron por este curioso templo gentes que se creían exortizadas o afectadas de diabólicos males. Una vez llegados aquí, practicaban un curioso rito de desencantamiento: llegaban por un camino, daban una vuelta al templo y se marchaban por otro camino. Y se preguntará el viajero ¿por qué la sal y por qué el no irse por el mismo camino por el que se había venido? Muy fácil. La sal estaba considerado un remedio de lo más eficaz contra las brujas. Por lo que respecta al hecho de venir y marchar por diferentes caminos, lo hacían por pensar que, si volvían por el mismo camino por el que habían venido, el diablo del que se habían desembarazado, estaría esperándoles para meterse de nuevo en ellos.

Aún hoy, cada 1 de agosto, en el Día del Santo, siguen celebrándose aquí los mismos ritos, costumbres y tradiciones que se practicaban antaño.