Manila

​Manila es la capital de Filipinas y la segunda ciudad con más población del país. Se ubica en la isla de Luzón, en la desembocadura del río Pásig. Se halla especialmente vinculada a España por haber pertenecido a su reino desde 1565 hasta 1898, por lo que no resultan extrañas numerosas palabras en el idioma tagalo que habla la población. Tras la pérdida de las últimas colonias españolas, la ciudad fue tomada por tropas norteamericanas, quienes dejaron otra gran impronta cultural en la población. Tras la Segunda Guerra Mundial fueron los japoneses quienes entraron en su territorio. Finalmente, en 1946, Filipinas alcanza su independencia plena.

Precisamente, fruto de todas estas vicisitudes históricas, todavía se conservan diferentes edificios y monumentos. Así, en la denominada zona de Intramuros, existen aún algunas reliquias arquitectónicas españolas del siglo XVII, así como parte de la antigua muralla. Es el caso, por ejemplo, del popular Fuerte de Santiago o la antigua iglesia de San Agustín. No obstante, tampoco faltan obras conmemorativas de la independencia filipina, como el Parque Rizal, con monolito incluido, en memoria del héroe nacional del país. No obstante, si se desea saber más acerca de la historia del país, el lugar ideal es su Museo Nacional.

Además, Manila se ha convertido también hoy día en una gran metrópoli, con una variada oferta de ocio, comercio y restaurantes. Resulta especialmente atractiva su deliciosa gastronomía. El barrio de Makati es esencialmente de orden residencial y distrito de negocios. Para conocer la artesanía original, nada mejor entonces que los barrios de Quiapo o Binondo. Tampoco se pueden dejar de ver la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, la catedral de la Inmaculada Concepción, el Palacio de Malacañang, un impresionante parque oceánico, el jardín botánico y el zoológico.

Fruto de este creciente interés turístico, la ciudad ofrece innumerables tipos de alojamiento. Así, los visitantes pueden optar por un hotel de lujo ubicado en modernos rascacielos con gimnasio, jacuzzi, zona de spa y de masajes. No obstante, también existen otra clase de alojamiento, tipo hostal (o hostel, como se conoce aquí), equipados igualmente con conexión wifi o baño privado. Muchos de ellos están construidos con la arquitectura tradicional de la zona. Sin embargo, los más independientes seguro que se decantan por un cómodo apartamento. En cualquier caso, ya sea en hotel o en hostal, se debe resaltar el buen trato de los filipinos a los turistas.

Con respecto al transporte, resulta muy fácil llegar hasta la capital de Filipinas. No en vano, el Ninoy Aquino International Airport se sitúa a 12 kilómetros de la ciudad. Cabe señalar que la duración del vuelo suele alcanzar las 16 horas. Para moverse por la ciudad, se pueden utilizar taxis con la acreditación del Departamento de Turismo (DOT). Asimismo, no faltan autobuses que unen la ciudad con diferentes destinos nacionales. También se puede probar a utilizar el Mass Rail Transit o el Light Rail Transit para moverse por la ciudad, inaugurados en los ochenta. Aunque el transporte más popular entre la población son los denominados jeepneys, antiguos jeeps militares.

Cabe señalar igualmente que los platos más típicos son el BurongHipon, el Sisig y el AgatnaPunsongSasing. Excursiones recomendadas desde la capital son las de Piñas, el volcán Taal o la isla de Corregidor. Si se desea bucear y disfrutar de la playa en familia, entonces Puerto Galera, en la isla de Mindoro, resulta el destino ideal. Para descubrir las terrazas de arroz del país, habrá que acudir a Ifugao. En Tagaytay, por su parte, se sitúa el lago más profundo del país. La ruta de las iglesias barrocas constituye otro gran atractivo turístico.