Musée d'Orsay y los impresionistas

El Museo d'Orsay de París es considerado por muchos como el más bello de toda Europa. Dedicado al arte plástico del siglo XIX y más concretamente, al de los años 1848-1914, se ocupa del periodo artístico que abarca entre los maestros antiguos (que se encuentran en el Museo de Louvre) y el arte moderno contemporáneo (que corresponde al Centro Georges Pompidou).   En está ubicación se encontraba primero el Tribunal de Cuentas –hasta que la Comuna de París lo destruyó (1870)-; más tarde, solar sobre la que levantó la estación ferroviaria Gare d’ Orsay de la compañía de trenes París-Orleans; por último, y después de que el edificio permaneciera abandonado entre los años 1939 y 1973 –y cuando ya se pensaba, seriamente, en demoler la construcción- el gobierno de Pompidou decidió convertir la enorme nave de 135 por 40 metros (en su interior se había dado cabida a 16 andenes) en un museo que albergara medio siglo de arte: desde el imperio de Napoleón III a los comienzos del cubismo. Las puertas fueron abiertas, finalmente, en el año 1986.  Hoy visita ineludible en el recorrer viajero de las calles parisinas, el Musée d´Orsay, que ha conservado gran parte de su estructura original, tiene una ventaja sobre el vecino Museo de Louvre. Y es que las piezas de la colección están escogidas y seleccionadas para que se puede recorrer y disfrutar de la colección en unas horas sin que se eche a faltar o a sobrar nada en absoluto.

Cercano al espectacular puente Alejandro III, lo que ya hace pensar en una postal espectacular, la colección de la pinacoteca es un viaje por las obras de Manet, Monet, Degas, Courbet, Renoir, Cézanne, Van Gogh… La verdad es que sería mejor verlo que leerlo aquí…más que nada porque, después de recorridas las salas del museo, bien podría uno regalarse una comida en el exquisito restaurante del lugar (eso si, no espere uno encontrar allí menús a 9 euros…pero… ¡que diantre un día es un día! DATOS PRÁCTICOS

http://www.musee-orsay.fr/