​Albi

​Albi es una localidad francesa situada en el departamento de Tarn. Fue declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2010 por su encanto, su majestuosidad y su especial conservación de los elementos que hoy día evocan parte de su historia.

Se conoce como la ciudad de la arcilla debido a la presencia de este material en la construcción de muchos de sus edificios. Las arcillas del río Tarn son las empleadas para la fabricación de ladrillos rojos con los que se da forma a estas edificaciones. Los cátaros fueron los primeros pobladores de estas tierras francesas, un pueblo que asociaba lo material con el demonio y lo espiritual con Dios. Posteriormente los católicos invadieron la ciudad terminando con la soberanía de estos.

Qué ver en Albi

Uno de los puntos más destacados de esta ciudad es la Catedral de Santa Cecilia, un templo gótico que impresiona con solo acercarse por sus dimensiones. Un monumento de gran tamaño que fue construido en entre 1282 y 1392. Es la catedral más grande del mundo fabricada con ladrillos. En su interior se pueden contemplar una gran cantidad de obras de arte, cada centímetro está pintado creando un efecto espiritual único y sorprendente. La pared interior que separa el coro del trascoro parece una tela de encaje de piedra blanca donde pueden contemplarse hasta 270 estatuillas. El órgano que posee es del siglo XVIII.

Muy cerca de esta catedral se encuentra el palacio de Berbie, un palacio eclesiástico con jardines de gran belleza. Es uno de los castillos más antiguos de Francia que mantiene un estupendo estado de conservación y en cuyo interior se puede encontrar el museo Toulouse-Lautrec.

En esta zona de la ciudad también pueden descubrirse la Plaza Trébaille y los restos del claustro de la Catedral Románica. De este claustro solamente quedan unos arcos, evidencia de una época anterior vivida por la ciudad.

Qué hacer en esta ciudad

Uno de los grandes placeres de los que pueden disfrutar todas aquellas personas que decidan conocer esta ciudad francesa es simplemente pasear. Sus calles medievales crean el ambiente perfecto para perderse contemplando cada uno de los edificios que las llenan. Las paredes de los mismos no son verticales, se inclinan hacia el exterior, una práctica antigua de la zona que permitía ganar espacio en los niveles superiores de las viviendas sin tener que pagar más impuestos que estaban calculados en base a la planta inferior. Entre las casas más destacadas que se pueden descubrir se encuentra la residencia Castelnau, con un patio interior de gran belleza, la Maison du Vieil Alby, una mansión icono de la ciudad o la colegiata de Saint Salvy.

Dónde dormir

Una de las opciones más interesantes de alojamiento en esta localidad es un hotel ubicado en un edificio antiguo. De esta forma, sus huéspedes podrán sentirse parte de la historia de la ciudad, podrán trasladarse a esa época donde lo medieval estaba de actualidad y el estilo de esta ciudad francesa formaba parte de la tónica diaria. Si este alojamiento se encuentra en el casco antiguo de Albi, la experiencia puede resultar mucho más gratificante.

También están disponibles otros tipos de alojamientos como es el caso de un hostal acogedor, de modo que cada turista encuentre la opción que mejor se adapta a sus necesidades.

Traslados

Para realizar los traslados desde el aeropueto al centro de la ciudad una opción muy cómoda la constituyen las líneas de autobuses que ofrecen sus servicios. También se puede encontrar un taxi o bien contratar los servicios del transfer.

El uso del coche en Albi resulta un tanto chocante. Sus calles están bañadas de un espíritu medieval muy marcado, por lo que este tipo de transporte no resulta muy habitual. La mejor manera de moverse por esta ciudad francesa es a pie que además de ofrecer una libertad de movimiento única, permite al visitante zambul

Otros datos de interés

Un paseo por la gastronomía de Albi no puede dejar de lado probar platos como la ensalada de mollejas, el pato o los deliciosos postres que posee. Un recorrido por los sabores que sorprenden a todo aquel que los prueba.