Isla de Ré

La Isla de Re se localiza en el océano Atlántico, a unos 11 kilómetros de la encantadora e histórica ciudad francesa de La Rochelle. Con un superficie de 30 kilómetros de largo por 5 de ancho, unida al continente por un puente de apenas 3 kilómetros de longitud, es un destino turístico privilegiado durante todo el año.

Cuenta con casas blanquísimas, salinas, pinedas, viñedos, dunas y playas espectaculares que invitan a la actividad acuática, el cicloturismo y la relajación mientras se saborea la estupenda gastronomía de la región.

Qué ver en Isla de Ré

El espectáculo visual que ofrece esta isla se asemeja mucho a la costa cantábrica de España, pero sin montañas. Las alfombras verdes y el ambiente bucólico se ven sorprendentemente alterados por la presencia carismática de los melenudos burros autóctonos. De hecho, hasta hace unos pocos lustros... ¡llevaban pantalones para protegerlos de los mosquitos!

Las salinas son indispensables en la vida de esta región. El Ecomuseo de las Salinas permite descubrir la esencia de esta actividad de manera divulgativa. Además, las playas con inmensos arenales y los animados pueblecitos costeros hacen las delicias de todos los turistas.

Qué hacer en Isla de Ré

Coger la bicicleta y explorar los más de 100 kilómetros de pistas forestales, entre aldeas de edificios blancos con persianas arcoíris, hasta llegar a un remoto pueblo de pescadores en el que regalarse una inolvidable comida basada en los frutos de la mar es indispensable en esta tierra.

También lo es subir al Faro de las Ballenas para obtener vistas magníficas del litoral desde 57 metros de altura. Pasar tardes estupendas de desconexión en cualquiera de sus finas playas, explorar la historia de la isla en el museo Ernest-Cognac y admirar el patrimonio histórico y la belleza de Saint-Martin-de-Ré, la capital, es maravilloso.

Dónde dormir

Conseguir un buen hotel en Isla de Re es sumamente fácil. La oferta de alojamiento es muy completa, variada y exquisita, pues incluye complejos vacacionales de alto nivel, enclaves sugerentes para sibaritas, aparthoteles, mansiones espectaculares con vistas a las playas, campings familiares y, también, apartamentos o habitaciones de alquiler. Si se busca un hostal funcional sin mayores pretensiones, tampoco es difícil encontrarlo. Aunque, en este caso, tal vez sea mejor acudir a casas de huéspedes e integrarse plenamente en la cotidianidad de los nativos.

Transporte

Para llegar hasta esta isla basta con dirigirse a La Rochelle en coche, autobús, tren o avión y cruzar los menos de 3 kilómetros de puente que la separan de Re. Air Nostrum, por su parte, es la compañía aérea perfecta para viajar hasta las principales capitales francesas.

Moverse por la isla en coche es tan sencillo como en cualquier otra ciudad francesa, al tiempo que es posible contratar trayectos en embarcaciones para explorar sus costas.

En lo que sí hay absoluta unanimidad es al afirmar que el mejor medio de transporte para desplazarse por esta isla es la bicicleta. Los carriles bici se prolongan durante más de 100 kilómetros y permiten recorrer extraordinarios itinerarios. Aunque, en agosto, la cantidad de ciclistas que los ocupan pueden llegar a exasperar.

Otros datos de interés

Nadie debería marcharse de Isla de Re sin haberse regalado una buena mariscada, unos mejillones o una bandeja de ostras. Además, los quesos, las carnes y la bollería tradicional francesa también adquieren en esta ubicación un protagonismo irrenunciable.

Los turistas que buscan un descanso activo lo tienen fácil. Las opciones de disfrutar del surf, el winsurf, la navegación y el senderismo son inagotables. Además, la mayoría de los pueblos y ciudades disfrutan de animadas terrazas, en un ambiente plácido, ameno, divertido y plenamente satisfactorio.