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​​Cerdeña

​​Cerdeña es una de las islas de la República Italiana, cuya capital es Cagliari. Habitada desde la Prehistoria (prueba de ello son sus abundantes monumentos megalíticos), perteneció al Imperio romano y al bizantino. En el siglo XIII, por su parte, se integró en la Corona de Aragón y, en el XV, con la unión de esta y de Castilla, pasa a manos españolas. No fue hasta 1861 que termina por integrarse en Italia, por aquel entonces todavía reino. Constituye una de las islas menos pobladas del país y posee la particularidad de que, en ella, además de italiano, se habla sardo, corso-sardo, alguerés y ligur.

Tal vez sea su escasa población lo que hace de ella un lugar realmente paradisíaco. Una de sus principales atracciones, no cabe duda, son sus playas en el marco incomparable del Mediterráneo. Con respecto a Cagliari, no se puede dejar de visitar la catedral de Santa María, la torre dell'Elefante o el bastión de Saint Remy. De Alguer, por ejemplo, destacan en especial sus murallas medievales al borde del mar o su casco antiguo adoquinado. En Olbia sobresale su costa Smeralda o el parque nacional del archipiélago de La Maddalena, así como la denominada Tumba de los Gigantes.

Así, aparte de visitas culturales, en Cerdeña se pueden realizar todo un sinfín de deportes acuáticos en aguas de color turquesa: kitesurf, submarinismo, vela o natación. En este sentido, desde Cagliari hasta Teulada, se puede disfrutar de las vistas del mar con las montañas a un lado. Nada mejor que descansar en algún chiringuito tranquilo para coger fuerzas. De este modo, ya en Nora, las ruinas romanas y púnicas sorprenderán al visitante como nunca antes. En cuanto a Capo Testa, aquí las estrellas son las rocas ondulantes erosionadas por la acción del agua. Tampoco pueden obviarse las noches sardas.

Con respecto al alojamiento, la isla cuenta tanto con hoteles como con hostales y apartamentos. En relación con los primeros, los hay a pie de playa tipo villa. Resultan, además, ideales para la práctica del senderismo, el ciclismo, el submarinismo o la equitación. Tampoco faltan hostales más tradicionales levantados sobre antiguas casas populares, perfectamente equipados con televisión, conexión wifi a Internet o baño privado. En general, los alojamientos se integran perfectamente dentro de la naturaleza circundante, lo que le proporciona aún más encanto. Asimismo, los visitantes podrán escoger entre una variada gama de hoteles y apartamentos de una a cinco estrellas.

La isla, como el resto de Italia, se halla perfectamente comunicada de norte a sur por carretera, de modo que alquilar un coche o utilizar el propio constituye una excelente idea. También resulta muy útil el uso de la moto y, para trayectos cortos, el de la bicicleta. No obstante, dentro del núcleo urbano, se puede tomar un taxi. Además, existen trenes que unen Olbia con Sassari o autobuses cuyos horarios se recomienda mirar con antelación. Asimismo, cabe mencionar que a la isla se llega directamente en avión o bien en ferry. Cuenta con cuatro aeropuertos en total.

Italia presenta la ventaja, además, de compartir moneda con España (el euro), al pertenecer a la Comunidad Europea. También, de este modo, vale igualmente la tarjeta sanitaria de la Seguridad Social. Una buena actividad para practicar en familia es el trekking, ideal entre abril y septiembre. La Semana Santa constituye otra buena fecha para visitar la isla debido a las múltiples celebraciones religiosas. Con respecto a su gastronomía, resultan realmente populares sus quesos y embutidos, carnes, verduras y legumbres, así como el marisco y el pescado. Por último, no se pueden dejar de oír sus bellísimas polifonías vocales.

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