La Roma de los judíos

El barrio judío romano no defraudará a quien lo visite ya que tiene un encanto especial. Situado entre el Trastévere y plaza Venecia (su ubicación en el mapa resulta de lo más sencilla), ninguna visita a Roma debería acabar sin un paseo a pie por una barriada que, aparte de callejuelas pavimentadas de adoquines (una razón más para visitarlo caminando y no en coche), gira entorno a Plaza Mattei. Embellecida el ágora en cuestión por esculturas y palacios renacentistas, será difícil sustraerse al encanto de la fuente allí instalada y que los italianos llaman de Las Tortugas (Fontana delle Tartarughe).

Espectacular con las cuatro figuras humanas de bronce que forman parte del conjunto escultórico (y en tortugas que dan nombre a la fuente). Es éste un rincón que emana paz y en el que, en pareja, se puede vivir ese momento romántico que no habría que dejar de vivir en una escapada romántica a la ciudad de los emperadores. Y lo mismo valdría para un paseo por unas calles que, además de tiendas y restaurantes de típica –y genuina- comida judía, ofrece singulares atractivos monumentales como las ruinas del Pórtico de Ottavia, la Sinagoga, la Plaza Mattei, el Museo Judío y el Arco de Tito que conmemora el Saqueo de Jerusalén por los romanos y donde, antaño, los judíos tenían que jurar lealtad al Papa. La Sinagoga o Templo Mayor data del año 1874 y su gran belleza reside, en parte, en su mezcla arquitectónica. Pensada y diseñada para que pudiera verse desde cualquier punto de la ciudad. El Pórtico de Octavia, que data del siglo II A.C, es otra de las joyas de este barrio. Para comer, son bien conocidas las alcachofas fritas (Carciofi alla giudìa), una especialidad judía. No dudéis en visitar el barrio judío de Roma, una joya escondida en esta bella ciudad, situado entre el río Tíber y la Plaza Venecia.