Via Appia, la principal vía de entrada a Roma

La Via Appia (o Vía Apia en castellano) es una de las calzadas romanas mejor conservada del mundo y, construida en el año 312 A.C., era la más importante del antiguo Imperio Romano. Tendida a lo largo de 540 kilómetros de longitud y ocho metros de anchura, lo que permitía que dos carretas pudieran circular simultáneamente –una en dirección norte y la otra en dirección sur-, y flanqueada por una acera de un metro de ancho, la obra bien puede ser considerada, todo un prodigio de ingeniería.

Jalonada de distintos sepulcros funerarios –entre ellos el de Séneca- (hay que tener en cuenta que, como medida de higiene, estaba prohibido enterrar a los muertos dentro de las ciudades) la buena conservación del trazado bien que merece ser recorrido, al menos en parte. La Vía partía del foro romano y continuaba a través de la muralla pasando por la puerta Capena hasta la Colina de Marte para, entonces, salir de la ciudad. Restaurada por el Papa Pío VI (1717-1799) después de siglos de desuso y decadencia, la vía se muestra hoy esplendorosa. Se puede comenzar el recorrido en la Puerta de San Sebastián, a donde llegan los autobuses urbanos de Roma 118, 218 y 765. La propia vía también se puede recorrer, en parte tomando el Archeobus, un autocar turístico que hace una parte del recorrido. En la página web www.trambusopen.com están todos los detalles del recorrido, además de un mapa con las paradas que hace.