Luxemburgo

Luxemburgo es uno de los países más pequeños del mundo. De hecho, si en España fuese capital de provincia, estaría situada en la parte baja de la clasificación atendiendo a sus dimensiones. Pero, a la vez, es también uno de los más ricos del planeta. Curioso, ¿verdad? Lo que muchos no saben es la gran variedad de atractivos que tiene este lugar, los cuales hacen que sea perfecto para unas merecidas vacaciones.

Qué ver en Luxemburgo

La primera parada en cualquier viaje a Luxemburgo es su capital. Cuenta con un casco histórico que solo puede denominarse como precioso y que alberga varias fortificaciones con la consideración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Debido a sus reducidas dimensiones, es posible conocer todos sus puntos de interés a pie en apenas dos horas. En este sentido, la Catedral de Notre-Dame y el Gran Palacio Ducal son dos enclaves imprescindibles.

Otro edificio de obligada visita en el país es el Castillo de Vianden, que es el más espectacular de los más de 50 castillos medievales que se pueden encontrar aquí. Para terminarlo fueron necesarios casi tres siglos (XI-XIV). Actualmente es propiedad del estado y se puede visitar, pero hasta 1977 perteneció a la familia gran ducal luxemburguesa. Mezcla el románico y el gótico a partes casi iguales. El Castillo Beaufort es otra buena alternativa.

Por su lado, también es interesante hacer una parada en Echternach, que es el pueblo más antiguo del país. Fue fundado en el siglo VII y en sus alrededores hay una antigua villa romana muy bien conservada.

Qué hacer en Luxemburgo

Más allá de las visitas turísticas obligatorias, hay multitud de actividades de ocio que se pueden realizar en un país como Luxemburgo. La mayoría de ellas tienen que ver, como no podía ser de otro modo, con la naturaleza. La zona más espectacular en este sentido es la región de Mullerthal, que es conocida popularmente como la “pequeña Suiza”.

Mullerthal es una zona boscosa repleta de cuevas, grutas y formaciones rocosas muy populares. Cuenta con una red de senderos que se pueden recorrer a pie. En total, alberga tres rutas diferentes, las cuales suman 112 kilómetros. Al realizar cualquiera de ellas es posible, además, ver puentes increíbles sobre cascadas realmente elevadas. La más bella de todas es la de Schéissendëmpel.

Por su lado, los amantes de la escalada encuentran en las rocas de Berdorf el lugar perfecto para dar rienda suelta a su pasión. Mención especial merece la cueva Hohllay y su “anfiteatro”, nombre que recibe por su similitud con una construcción romana de este tipo.

Donde dormir

Puede que Luxemburgo sea un país pequeño, pero su oferta de alojamiento es excepcional. Sin duda, el tipo de hospedaje que más abunda en este país es el hotel. Es posible encontrar tanto establecimientos de gran lujo provistos de cuatro o cinco estrellas por la calidad de sus servicios, como otros más económicos y discretos.

En caso de que el precio del hotel se salga del presupuesto destinado al alojamiento, una buena alternativa pasa por quedarse en un hostal. La mayoría ofrecen un servicio bed & breakfast, por lo que permiten ahorrar el desayuno. Además, cuentan con habitaciones privadas y compartidas, así como cuartos de baño integrados en los dormitorios o a disposición libre de los huéspedes.

Otra opción económica más allá del hostal la ofrecen los apartamentos vacacionales, sobre todo, para quienes viajan en familia o junto a sus amigos. ¿El motivo? Permiten alojarse a un gran número de personas, de modo que facilitan el ahorro. Además, cuentan con dormitorios privados y cocinas, por lo que es posible preparar la comida que después se tomará durante las excursiones.

Pero ¿qué pasa si se quiere combinar lo mejor de un apartamento turístico y de un hotel? En ese caso, la opción más interesante es reservar una vivienda en un aparthotel.

Transporte

Hay varias formas interesantes de llegar a Luxemburgo. La primera de ellas es en avión. En este sentido, la capital cuenta con un aeropuerto que ofrece conexiones con la mayoría de grandes capitales europeas. De hecho, es posible llegar desde 10 ciudades españolas diferentes. Por su lado, el tren es la mejor alternativa, sobre todo, si el viajero ya se encuentra en cualquier país vecino. Lo mismo se puede decir respecto a la autobús.

Otra opción interesante es el coche, si bien es cierto que lo ideal es alquilar uno cuando ya se ha llegado a su territorio. Con él, el viajero no solo estará en disposición de ir cómodamente desde el aeropuerto hasta su aparthotel, sino también de recorrer a su aire todos los lugares de interés del país.

Otros datos de interés

Luxemburgo es uno de los países con mayor renta per cápita del mundo, lo que se traduce en que sus precios son bastante elevados. Su moneda es el euro, así que los viajeros españoles pueden hacerse rápidamente a la idea de la diferencia respecto a nuestro país. Como dato curioso, esto lleva a muchos a hospedarse en los pueblos fronterizos de la nación, puesto que los precios son mucho más reducidos.

Un apunte más. El idioma oficial de este país es el luxemburgués. Sin embargo, a nivel práctico, no es demasiado utilizado. El que más se usa dentro de su territorio es el francés, el cual es dominado por el 96 % de su población. Tampoco es difícil comunicarse con sus gentes en inglés.