Parque Nacional de Alhucemas

No lejos de Melilla, desde donde se puede fácilmente acceder a este territorio –otra forma de llegar es hacerlo en el ferry que, desde Málaga, se llega hasta Nador (Marruecos)-, un punto de partida para conocer el parque nacional de Alhucemas, un espacio natural protegido situado al norte del país norteafricano, es Ketama. Ciudad rodeada de bosques de cedros y pinares, por aquí pasa también una de las carreteras más espectaculares que se pueden encontrar en todo Marruecos. Es la llamada Route de l\\\'Unité, vía de entrada a un delicioso espacio natural que limita al este con la homónima ciudad de Alhucemas (hermosa bahía la suya) y al oeste con Cala Iris, un pueblecito pesquero con su pequeño puerto, que tiene el encanto de tener una preciosa bahía donde se ubica una playa bellísima (de las mejores de esta parte del litoral marroquí).

Fachada norte de Marruecos, el Parque Nacional de Alhucemas combina un litoral rocoso poco explorado, con acantilados que se precipitan hacia el mar en paredes verticales que llegan a alcanzar los setecientos metros de altura, con espacios forestales de vegetación mediterránea –muy bien conservados- en los que rapaces como el águila pescadora mantiene la mejor población de toda la costa Mediterránea, por no hablar de la gaviota de Audouin, que nidifica en las islas Chafarinas y la isla de Tierra, en la Bahía de Alhucemas, pero pasa gran parte del tiempo en las aguas del parque.

Durante la estancia en Alhucemas, y si se es viajero que gusta de impregnarse de los modos de vida y costumbres de los lugares que se visita, sería interesante plantearse hospedarse en algún gite, una suerte hospedajes rurales familiares en los que se convive con el paisanaje del lugar, compartiendo costumbres, comidas o charlas entorno a una bandeja de dulces de miel y un té de menta.