Aransa, ski de fondo en la Cerdenya

Situada al norte de Girona, la orientación (este/oeste) y relieve de la estación de esquí nórdico de Aransa (mil metros de altitud) la convierten, a seis kilómetros del pueblo de igual nombre, en un lugar ideal para la práctica del esquí de fondo. Eso y las más de 3.000 horas de sol de las que disfruta el paraje.

Cercana al Lago de la Pera, rodeada de un circo de montañas, entre las que destacan las alturas de Monturull (2761 m), Perafita (2752 m), el Sirvent (2836 m) y la Tossa Plana de Lles (2916 m), y punteada de frondosos bosques, toda la comarca cambia su paisaje en cuanto caen los primeros copos de nieve del invierno. Es entonces cuando, gracias a su buena conexión con Barcelona (a 171 kilómetros), capta la atención de un buen número de esquiadores –aunque la estación rara vez llega a colapsarse, ni mucho menos- que vienen hasta aquí a disfrutar de los 32, 7 kilómetros de pistas trazados en la estación.

Con el esquí nórdico como principales atractivos de la estación, lo que no quita que se puedan practicar otras modalidades como el esquí alpino o el skating, los aficionados a este deporte pueden optar entre tres circuitos: el bosque de Aransa, el trazado más fácil, localizado en el interior de un bosque de pino negro que recordará a los frondosos bosques centroeuropeos; el circuito del Mirador, de nivel intermedio y con unas impresionantes panorámicas de la Cerdanya y el alto Urgel; y el circuito de Pollineres, comunicado con vecina estación vecina de Lles.