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Hoteles en Parque Nacional de Cabañeros

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Parque nacional de Cabañeros

Repartido entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, salpicado de un paisaje en el que las grandes extensiones de hierba y sotobosque se reparten el terreno con bosques de durillos, arces, labiérnagos, cornicabras, fresnos, sauces y abedules, el parque nacional de Cabañeros es toda una propuesta al sosiego, a la tranquilidad…en definitiva, a regalarse los sentidos.

Y es que, en la visita a este espacio natural disfruta, sin duda, la vista, pero…¿y, por ejemplo el oído?. La verdad es que resulta de todo punto espectacular dejarse caer por aquí, al principio o al final del día, cerrar los ojos y dejar que los múltiples sonidos del hábitat, se cuelen juguetones, atropellados, sugerentes en nuestros oídos. Lo mismo da que sean raros anfibios como el sapo corredor; aves que van y vienen en las diferentes épocas del año, caso de la cigüeña blanca, cernícalo, alcaraván, buitres negros y leonados –o las que permanecen, como son el águila imperial ibérica, la culebrera, el gavilán o la cigüeña negra-. ¿Y qué decir de los diferentes sonidos emitidos por jabalíes, ciervos o jinetas?.

Lo dicho, un regalo lo que uno puede encontrar en uno de los bosques mediterráneos mejor conservados del mundo. La verdad es que, aunque los destinos lejanos siempre sonarán más exóticos –y excusando la no presencia de leones, cebras y antílopes- cuando en verano se atraviesa, por ejemplo, el paraje al que se dice Raña de Palillos, pocas serán las diferencias que se encuentren con lo que podría ser la Sabana de Serengueti. Y similares sensaciones podrían encontarse en primavera, cuando las flores de las jaras todo lo inundan; en invierno, cuando el aroma a tierra mojada tras la lluvia todo lo inunda; o en otoño, cuando el contraste cromático entre hojas perennes y caducas la glotonería de la vista –para estos primeros días otoñales (o últimos estivales), la berrea de los ciervos es cita ineludible-

Necesario pedir cita

Sabido es que el dicho popular dice que no se pueden poner puertas al campo, pero en el caso de Cabañeros si que hay que pedir cita previa para visitarlo (Telf Centro de Interpretación: 926 775 384)… siendo la visita siempre guiada, con excepción de los montes públicos de Navas de Estena y Horcajo de los Montes, y de la carretera que cruza el parque, desde Horcajo hasta Retuerta del Bullaque.

Pero bueno, si apetece conocer Cabañeros por cuenta propia (aunque también haya que solicitar permiso previo (Telf: 926 783 297), se puede cubrir el sendero balizado de los Navalucillos, en el punto kilométrico 16 de la carretera CM-4155. A unos diez kilómetros del pueblo de Los Navalucillos, habrá que tomar un desvío señalizado que, por una pista de arena, acaba en una cadena y un aparcamiento. Habrá que dejar allí el coche y caminar unas cuatro horas por una ruta que transcurre por la parte más montañosa del parque. Precisamente gracias a lo elevado de la orografía, la caminata permitirá disfrutar de bellos paisajes, de bosques típicamente mediterráneos (sobretodo, encinar en la parte de menor altura y rebollar en la parte de mayor altura) y, al ser una de las zonas más húmedas del Parque Nacional, de algunas especies más propias de lugares más septentrionales (tejo, acebo, abedul…) y de las cascadas del Chorro y la Chorrera Chica. Antes o después de la senda, la visita a Cabañeros debería completarse con el conocer de las sendas botánicas trazadas en los centros de visitantes de Casa Palillos y Torre Abraham. Cada una de ellas tiene una extensión aproximada de un kilómetro y son ideales, gracias a los recursos didácticos allí instalados, para recorrerlas con niños.

DATOS PRÁCTICOS

http://www.parquenacionalcabaneros.com/

http://www.cabaneros.es/

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