El Alcázar de Colón

Hubo un tiempo en el que la actual República Dominicana se llamó Isla Española. Ese tiempo, pleno siglo XVI, recién descubierta América por los españoles y siendo este territorio parte del Virreinato de los Colón de Toledo, fue también el tiempo en el que se levantó el Palacio del Almirante, también llamado “Casa Morada”. Siglos de abandono hicieran del, en otra época bello edificio, hermosa ruina, afortunadamente rehabilitada.

Muy bien ejecutada, la rehabilitación del edificio permite hacerse una idea bastante aproximada, de como debió ser la existencia que allí se llevó entre instrumentos musicales, tapices, mobiliario, ánforas, candelabros, braceros, utensilios de bronce y hierro, cerámicas, suntuosas y augustas salas de recepciones, despachos, dormitorios…

Construido entre los años 1510 y 1514 por canteros españoles, es en el año 1954 cuando se encarga al arquitecto español Javier Barroco la rehabilitación del edificio, quien se encargó de dirigir los trabajos de recuperación siguiendo los cánones de la época en el que fue construida la mansión. Así, quien hoy llega hasta aquí lo que descubre es una suerte de ambientación perfecta de lo que fue: la casa de guardia, el despacho del intendente, la cocina, el comedor de servicio, la sala de paso o comedor de las doncellas, el zaguán, la antecapilla y la capilla y, sobretodo, el dormitorio de Diego Colón, hijo del Conquistador y principal morador del edificio. No falta de nada, desde la cama estilo Renacimiento hasta un cobertor de terciopelo siglo XV, sillón frailero, biombo de tres hojas estilo gótico, mesitas de madera, candelabro de metal, numerosos objetos de cerámica y, por supuesto, crucifijo y reclinatorio.