Moscú

La capital de Rusia, el país más extenso del mundo, es una gran urbe repleta de contrastes que merece la pena ser visitada. Moscú, con una población de más de doce millones de habitantes es la segunda ciudad más poblada de Europa después de Estambul. Famosa por su impresionante red de metro, su arquitectura de cuento de hadas y su animada vida nocturna no dejará indiferente a ningún viajero que se lance a descubrirla.

En la popularmente conocida como Ciudad de los Zares se mezclan de manera excepcional su glorioso pasado repleto de historias e intrigas sobre los distintos personajes que un día recorrieron sus rincones como el temible Rasputín, la zarina Alejandra o Iván el Terrible. Reflejo de aquellas épocas son algunas de las muestras más populares de su arquitectura como la mundialmente conocida Catedral de San Basilio, en la Plaza Roja, o la Catedral de Cristo el Salvador, conocida por ser la iglesia ortodoxa más alta del mundo. O el majestuoso complejo arquitectónico del Kremlin formado por cuatro palacios, numerosos edificios administrativos y varios museos.

Para aquellos viajeros que disfruten con los paisajes y planes en la naturaleza, la ciudad cuenta con una gran cantidad de parques inmensos, algunos con lagos y estanques incluidos como es el caso del parque Izmalovo que además cuenta con un mercado, ideal para hacerse con algún recuerdo como las típicas matrioshkas o muñecas rusas. Para los amantes de las compras, los grandes almacenes GUM son un sitio de visita obligada, pues en ellos se encuentran las tiendas de las marcas más lujosas y elegantes de toda Rusia.

Una ciudad tan extensa como Moscú ofrece al viajero innumerables opciones de alojamiento diferentes. La zona más turística es la situada en torno a la Plaza Roja y el Kremlin, por lo que allí se concentran una gran mayoría de alojamientos que van desde hostales económicos con una buena relación calidad precio, alquileres vacacionales en apartamentos para varios huéspedes, hasta grandes hoteles lujosos y elegantes. Otra zona muy popular, sobre todo por su animada vida nocturna, es la situada en torno a la calle Tverskaya también conocida como calle Gorki. Se trata del centro del entretenimiento de la capital y por su oferta cultural y animado ambiente constituye una de las mejores opciones a la hora de buscar zonas donde alojarse. Los viajeros que quieran alejarse de las bulliciosas calles del centro pueden recurrir al barrio de Presnensky, es una zona muy segura y accesible rodeada de barrios residenciales y extensos jardines donde además se sitúa el zoo de la ciudad.

Una visita obligada que no debe faltar en ningún plan de viaje es conocer algunas de las bellísimas estaciones de metro de la capital. Además de ser el metro que mayor número de viajeros transporta del mundo, sus estaciones son toda una obra de arte en sí mismas, decoradas con una gran riqueza arquitectónica, y son el orgullo de todos los moscovitas. Al margen de su gran belleza el metro permite desplazarse por toda la ciudad de un modo cómodo y seguro aunque se aconseja evitar la hora punta pues suele estar abarrotado de viajeros.

La moneda oficial de Rusia es el rublo que puede obtenerse fácilmente tanto en casas de cambio como en el aeropuerto. Su clima es bastante frío en invierno y cálido en verano por lo que la época ideal para visitar el país se sitúa entre la primavera y el otoño. En los alrededores de la capital existen preciosas ciudades más pequeñas repletas de monumentos históricos y bellos paisajes como Tver, Yaroslavl o Sérguiev Posad que merece la pena explorar si se dispone de algunos días extra.