Bangkok

Bangkok es quizá el lugar donde aterricéis en vuestro viaje a Tailandia y desde donde cojáis algún vuelo interno para moveros a otros puntos del país. No hay que desaprovechar la ocasión para conocer la capital de este estado del sudeste asiático, ya que es una ciudad llena de contrastes que os guiarán por sus calles estrechas, sus rascacielos, sus templos, sus discotecas, sus puestos de comida callejeros, sus mercados, sus sonidos y sus olores. Bienvenidos a Tailandia.

El barullo de Bangkok es una de las primeras cosas que os sorprenderán cuando visitéis esta ciudad. Siempre hay ambiente y movimiento, nunca se está quieto, el tráfico os rodeará en cualquier esquina. Tranquilidad. Es fácil acostumbrarse. Así tras la primera impresión, respiremos y aventurémonos por sus calles para conocer lo más destacado de Bangkok. Para ello, lo mejor es elegir un hotel que tenga unas buenas comunicaciones. Las opciones de alojamiento son variadas y destacan los hoteles de cuatro y cinco estrellas de gran calidad. Muchos ocupan edificios de gran altura y cuentan con servicios como piscinas de borde infinito, en las que uno se puede bañar con Bangkok a sus pies.

Pero ¿qué se puede ver en esta metrópolis? Bangkok, antigua Siam, esconde lugares con mucho encanto y tradición como el Palacio Real. El Palacio Real, situado en la isla de Rattanakosin, era la sede donde vivía el antiguo rey del reino de Siam (hasta 1925). Es un complejo en el que se puede pasar una mañana paseando entre edificios y conociendo sus jardines. Dentro hay lugares destacados como el Gran Palacio. Muy cerca se pueden visitar también otros puntos de interés como lo son el templo budista de Wat Pho, el Wat Phra Kaeo o el Wat Arum. En el templo de Wat Pho poned el móvil en modo panorámica si queréis fotografiar entera la estatua de un monje reclinado que mide nada más y nada menos que 46 metros de largo. Si queréis ver más templos en vuestra estancia en la ciudad, no hay problema, ya que en las calles de la capital de Tailandia se pueden contar más de 400 templos. En el centro también se deben ver el Museo Nacional, la Mansión Vimanmek y el Palacio Suan Pakkad, para conocer así el patrimonio histórico.

Pero Bangkok es una ciudad callejera, en la que la experiencia más auténtica se descubre paseando. Para ello hay que acercarse a lugares como Chinatown, donde la vida os envolverá y hará que queráis probar todo lo que se cocina en los puesto callejeros. Tampoco hay que dejar de disfrutar del Mercado Nocturno de Patpong, del Pak Khlong Talat, conocido como el Mercado de las Flores, situado al sur de la ciudad, cuya visita es un indispensable, ya que la explosión de colores es una de las imágenes más llamativas de la ciudad y el Mercado flotante de Amphawa, en el que os tendréis que mover en barca entre los puestos (sólo abre los fines de semana). Una zona económica es la que se encuentra en la calle de Khao San, con una gran oferta de ocio que incluye clubs nocturnos para salir de fiesta en Bangkok.