Tabarka

Tabarka es una localidad del norte de Túnez, a 17 kilómetros de la frontera de Argelia. Es menos conocida que Soussa, Hammamet o la propia capital del país, pero eso no le quita un ápice de interés y se convierte en un lugar atractivo y diferente que visitar durante nuestro viaje por este país del norte de África. Eso sí, hay que saber que es un lugar tranquilo, en el que la naturaleza y sus posibilidades forman parte de su encanto. De hecho es un destino a tener en cuenta cuando se viaja en familia.

Esta región se ubica en la costa septentrional y en ella se sitúa el Cabo Blanc, la parte más septentrional de todo el continente de África. El paisaje de costa, mezclado con olivos, acantilados y vegetación mediterránea, se combina con el mar que baña sus costas y que aguarda a que los bañistas se den un chapuzón refrescante en sus aguas. Allí, una de las actividades favoritas de los viajeros es el buceo, ya que los fondos marinos esconden sorpresas de la fauna del lugar, que sorprenden a aquellos que realizan las inmersiones y descubren su arrecife de coral.

Para ver más fauna, también hay que mirar al cielo. Para ello el mejor lugar para hacerlo es el cercano parque a orillas del lago Ichkeul, donde el avistamiento de aves es sobre todo interesante en época de migraciones cuando las aves migran de Europa, huyendo del frío invierno. En la zona se pueden realizar rutas a pie y a caballo para conocer la naturaleza de este paisaje africano. Además, otro punto de gran interés para los amantes de la ornitología se ubica en el cercano Sejnane, en la que se pueden observar cómo las cigüeñas han tomado posición en la antigua estación de la ciudad con sus nidos en los lugares más curiosos.

Dentro de la ciudad de Tabarka hay más cosas que ver gracias a su casco bien conservado, que además no cuenta con tanta afluencia como otras ciudades de Túnez. Allí se pueden recorrer sus calles estrechas y entablar conversación con los comerciantes que aguardan a la puertas de sus tiendas llenas de colores y atractivos recuerdos. Alrededor de la ciudad se ve un fuerte genovés en lo alto de una colina, que protege a la ciudad de las incursiones de piratas y demás malhechores desde la edad Moderna. Si se continúa la silueta de la orilla se llega hasta un interesante teatro al aire libre, donde se realizan festivales y conciertos en determinadas épocas del año. En Tabarka existe también un curioso museo dedicado al corcho y a cómo esta materia prima ha jugado un papel importante en la historia del lugar.

Asimismo en su costa, no hay que dejar de observar dos características que lo definen: por un lado el pequeño islote unido a la ciudad por una lengua de tierra y por otro, las curiosas formaciones rocosas llamadas Las Agujas, con más de 20 metros de altura, cuyas formas os sorprenderán.

En los alrededores para disfrutar del relax, uno puede darse un baño en la playa o tomar el sol tumbado en su fina arena, jugar al golf en un campo integrado en la naturaleza entre olivos y vegetación local o viajar hasta el cercano Hamam Bourghiba, un balneario con aguas sulfurosas, ideal para tratar artritis y problemas respiratorios y que tiene una gran afluencia de usuarios que quieren olvidarse del mundanal ruido en sus aguas.