Niğde

​En el centro de Anatolia, en el sur de la región turca de la Capadocia, se localiza la ciudad de Niğde, en la provincia que lleva el mismo nombre, muy cerca de las montañas de Melandiz y del Monte Hasan, un valle volcánico de gran belleza. Niğde es una población denominada como una de los “tigres de Anatolia”, es decir, un núcleo que ha sufrido un gran crecimiento tanto de población como económico desde finales de los años 80 del pasado siglo hasta el día de hoy, fecha que supera por poco los 100.000 habitantes.

Pero Niğde no es una ciudad nueva, sino que hay constancia de asentamientos en esta zona turca de Anatolia central desde el mismísimo Neolítico. Posteriormente han pasado por la zona diferentes pueblos como los hititas- que fundarían núcleos poblacionales en el 800 a.C-, los frigios, los asirios, los griegos, los persas, los romanos, los selyúcidas, los mongoles y los otomanos. Casi nada. Era parte de la Ruta de la Seda por lo que siempre ha sido un núcleo importante en el que el intercambio de culturas ha sido constante, dejando su impronta en la idiosincrasia del lugar.

Eso sí, el paso de civilizaciones y los conflictos han provocado que no se conserve todo el patrimonio que tendría que tener un emplazamiento con tanta historia. No obstante, sí que se pueden visitar a día de hoy algunos lugares de gran interés como la Mezquita de Alaattin, de época y estilo selyúcida, uno de los símbolos de la ciudad. Del mismo periodo destaca Hüdavend Hatun Türbesi, edificio perteneciente al siglo XIV, con una planta octogonal muy curiosa para la época. Para ver más patrimonio, nada como visitar el museo de la ciudad en el que hay objetos que repasan la historia del lugar y entre los que se localiza una llamativa momia rubia, cuyo hallazgo tuvo lugar en el valle de Ihlara y que data de hará unos 1.000 años. A unos 10 kilómetros de distancia espera otro lugar singular que compite en belleza con el Museo al Aire Libre de Göreme, pero que por suerte tiene menos afluencia de viajeros. Se trata del monasterio Eski Gümüsler, de época paelocristiana. Está excavado en roca y cuenta con unos frescos religiosos de gran belleza e importancia. Merece la pena hacer una parada para contemplarlos.

A día de hoy, Niğde es una aldea agraria, que cuenta con una universidad y que está rodeada de un paisaje que gustará a los amantes de la naturaleza. En los alrededores, en la carretera que va desde la misma Niğde hasta Kaysery, se ubica el el parque natural de Aladaglar, declarado como área protegida. Sorprende el paisaje de naturaleza salvaje y las posibilidades de deportes al aire libre que se pueden practicar. En invierno incluso uno puede calzarse unos esquís y disfrutar de la nieve en Turquía; en primavera y en otoño, el senderismo es lo más practicado en la zona gracias a sus senderos. También se puede practicar rafting, pesca de trucha, escalada...