​En Bielsa, en el corazón del Pirineo Aragonés, hay una curiosa tradición. Se dice que el oso, animal tótem de estas montañas, sale de su madriguera…pero, al ver la luna llena, vuelve a entrar y prolonga su invernada cuarenta días… tiempo también que se retrasa la llegada de la primavera. Por eso, y aunque hace más de un siglo que el último oso fue abatido en el valle de la Pineta, los habitantes del carnaval de Bielsa se pintan la cara de negro… imitando al desaparecido plantígrado.

Son días de excesos y juerga, son días carnavaleros en los que el rey de la fiesta es la tranga, un personaje mítico que, en su representación mitad humana mitad animal, es símbolo de la virilidad, de la fertilidad. Coronado de peculiar y retorcida cornamenta, la tranga (o las trangas, pues son muchos los que en Bielsa de esta guisa se visten) es un continuo sonar de cencerros, una pose violenta, salvaje, animal que aterroriza a los más peques… y a los que no lo son tanto, pero son miedosos. Frente a ellos, y de más dulce presencia y actuar, las madamas, jóvenes belsetanas que lucen espectaculares vestidos claros, adornados con multitud de cintas multicolores, elegantemente peinadas, maquilladas y enjoyadas para simbolizar la pureza. Las damas son recogidas en sus casas por las trangas que las conducen hasta la plaza donde inician el baile.

¿Te apuntas?

Claro, que, si una vez en Bielsa, uno quiere más (carnaval aparte), se pueden hacer rutas senderistas por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido… o practicar el esquí en las cercanas estaciones francesas de Piau-Engaly (a 45 minutos), Saint Lary Soulan (a 35 km) o Peyragudes (40 kilómetros).

Reserva tu hotel en Bielsa o en las localidades más próximas y prepárate para disfrutar un fin de semana de locura.