Qué ver en playa Blanca, Lanzarote

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Disponibilidad y precio

Al sur de Lanzarote se encuentra uno de los lugares más emblemáticos y queridos de la isla: Playa Blanca. Este destino es un enclave tranquilo, ideal para el descanso de toda la familia. Quienes la elijan como destino de vacaciones podrán disfrutar de unos días llenos de actividades a la vez que se relajan bajo el sol.


Playa Blanca es un campamento perfecto donde instalarse para recorrer el sur de la isla. Está a muy poca distancia del Parque Nacional de Timanfaya y de la Playa Papagayo, dos lugares que hay que visitar en Lanzarote.


El Parque Nacional de Timanfaya es uno de eso espacios que es difícil de olvidar una vez se visita. En su paisaje se funde el fuego, la arena y la roca dando paso a una imagen única que hace que la imaginación de los viajeros traspase las fronteras terrestres. Se formó gracias a las erupciones volcánicas ocurridas en el siglo XVIII y XIX, que dieron lugar a unas estructuras geomorfológicas únicas. Para entender el lugar lo mejor es visitar el Centro Cultural y Turístico de Las Montañas del Fuego donde se aprende sobre el entorno y donde se observa el Islote de Hilario. En este punto se inicia también un trayecto en autobús para recorrer la Ruta de los Volcanes, 14 kilómetros que os dejarán con la boca abierta. Esto es una de las actividades indispensables a realizar en Lanzarote, así que estando al lado, no tenéis excusa para no disfrutar de la misma.


Lejos del fuego nos espera cerca de Playa Blanca, la Playa Papagayo, una de las más playas más bonitas de todo el archipiélago canario. Es una cala con arena blanca que tiene forma de concha. La calidad de sus aguas invita a hacer snorkel en la zona para descubrir el otro lado de las islas: sus fondos marinos. Además, esta playa se localiza en el Monumento Natural de Los Ajaches.


En Playa Blanca también hay cabida para más actividades. Dispone de puerto deportivo, donde no sólo se puede amarrar la embarcación, sino que aquellos que no tengan ningún vehículo marítimo, podrán acceder aquí a un ferry que los llevará hasta Fuerteventura. El trayecto dura más o menos unos 45 minutos y se pueden comprar billetes de ida y de vuelta. No sólo disfrutaréis del viento en el mar, sino que podréis observar la vida marina de la zona.


Si no os apetece coger un barco, junto al puerto en Marina Rubicón, descubriréis un antiguo pueblo de construcciones blancas con tiendas de las principales marcas de ropa internacionales y nacionales que se mezclan con comercios del propio pueblo. Los miércoles y los domingos se celebra un mercadillo en sus calles. Así que sacad el monedero porque aquí encontraréis recuerdos especiales tanto para vosotros mismos como para aquellos de los que os acordéis durante vuestra estancia en Lanzarote.


Por supuesto, disfrutar de la arena de la propia Playa Blanca es otra de las opciones a tener en cuenta sobre cosas que hacer en la zona. Recorred su Paseo Marítimo para elegir un buen sitio para poner la toalla. Después abrid la sombrilla, embadurnaos de crema sola, coged un libro y a sacar partido al clima canario. Podéis hacer un alto en el día para tomar algo en los bares y restaurantes del Paseo, ya que la oferta es para todos los gustos. Si lo que os apetece es andar, colocaros unas sandalias en los pies y recorred el paseo. A lo largo del mismo iréis descubriendo cómo el mar cambia de tonalidades, os sorprenderán las aves que paran en la isla en su camino migratorio, así como otros animales como los cangrejos. Si a mitad de caminata os cansáis, siempre podéis hacer un alto en el camino y daros un refrescante baño en el agua. Si salís desde Playa Blanca podréis llegar hasta Marina Rubicón, el puerto deportivo del que ya os hemos hablado antes.


Para los más osados existen numerosas empresas de aventura en la zona que ofertan una amplia lista de propuestas con el mar como protagonista. Desde cursos de buceo para no iniciados hasta la posibilidad de bucear con tiburones. La decisión depende de cada uno. Igualmente se pueden realizar tanto surf como windsurf en sus aguas.


Para los que no pueden pasar unas vacaciones sin pisar un museo, tranquilos, en Playa Blanca podréis saciar vuestra curiosidad en el Museo Atlántico. Pero ¡ojo! No es un museo al uso. No podréis llevar cartera, ni gafas, ni ropa... ya que es un museo acuático y para visitarlo tendréis que descender hasta las profundidades. Está ubicado a 12 metros de profundidad y es una idea del artista Jason deCaires Taylor en la que quiere jugar entre arte y naturaleza para promover el cuidado del medio ambiente.


No será por actividades en Playa Blanca. Así que reservad ya vuestro alojamiento y preparaos para unos días inolvidables en Lanzarote.