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Qué hacer en Jaca y en el valle de Tena

En el Pirineo aragonés hay muchos lugares con encanto, pero quizá es Jaca uno de los más atrayentes gracias a su historia, pero también al paisaje que le rodea, lleno de montañas que descubrir. Tanto en invierno como en verano, hay que apuntar el nombre de este municipio oscense en la lista de futuros destinos de vacaciones tanto si viajáis en pareja, con amigos, con mascotas o en familia.

Comencemos en su casco histórico para descubrir una de las obras cumbres de la historia del Románico en el Península Ibérica. Se trata de su catedral, donde se descubren detalles en su arquitectura de gran importancia como el ajedrezado jaqués y las bolas que se localizan principalmente en sus ábsides. Es una construcción del siglo XI y presenta una planta de tres naves de cinco tramos con ábsides alineados, dos puertas de acceso y una cúpula. Pasead con tranquilidad para observar sus detalles y no dejéis de entrar en el Museo Diocesano para ver auténticas obras maestras de la pintura románica. Después caminad por la calle Mayor y los alrededores y no dejéis de entrar en alguna de sus pastelerías para daros un capricho dulce. Si sois más de salado, también estáis de enhorabuena. En el casco jacetano encontraréis un gran número de bares donde tapear para coger fuerza y seguir más tarde con el turismo cultural.

También en Jaca, un poco más alejado del centro, está la Ciudadela, un edificio que tiene su encanto desde fuera. Allí, en el foso, vive una manada de ciervos que harán las delicias de todos los que se acerquen hasta este edificio militar. Aunque os parezcan muy monos, no les deis de comer. Está prohibido y puede resultar un problema para los animales. Dentro, hay exposiciones y una muestra permanente de miniaturas militares. Se pueden hacer visitas guiadas para conocer la historia de este edificio desde que se construyó en el siglo XVI.

Para los que viajan en familia, una opción muy divertida es la que se ofrece en el palacio de hielo de Jaca. Siempre y cuando no haya partido de hockey hielo -Jaca tiene uno de los mejores equipos de España de esta disciplina-, se abre la pista para que todos los que quieran puedan patinar sobre hielo. No hay que tener miedo, y dejarse llevar. No es complicado, sólo hay que saber mover los pies al ritmo necesario y mantener el equilibrio.

Merece la pena ir en coche para poder recorrer los alrededores de Jaca donde se ubican lugares mágicos como la Estación Internacional de Canfranc, a 24 kilómetros, un tesoro arquitectónico que os hará viajar en la historia o el monasterio de San Juan de la Peña, también a escasos 24 kilómetros, un monasterio prerrománico ubicado dentro de una roca de gran belleza, un lugar que no se olvida. También cerca está Santa Cruz de la Serós con su iglesia Románica.

Y si lo que queréis es ver naturaleza, a poca distancia está el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, nombrado como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Hay numerosas rutas que realizar y pueblos que visitar como Torla, Broto o Fanlo, entre otros. Es especialmente bonito en primavera, verano o otoño y, lo mejor, es que hay itinerarios tanto para debutantes y familias como para expertos.


Esquiar en la zona

Además de turismo cultural y gastronómico, Jaca es una buena base para la temporada de nieve, puesto que en las cercanías, los esquiadores podrán saciar sus ganas de practicar deportes de invierno. Muy cerca están las estaciones de Candanchú y de Astún. Candanchú, una de las estaciones más antiguas de España, considerada de hecho la más veterana, presenta 50 kilómetros repartidos en 51 de pistas balizadas de todos lo niveles, entre las que destacan nombres como Tobazo, La Tuca o Tortiellas.

En el mismo término municipal de Jaca se localiza la estación de Astún, a 33 kilómetros de distancia, en la vertiente norte de los Pirineos, ofreciendo un paisaje de gran belleza a los usuarios de la estación con lugares como el pico de Anayet y el Balaitús. Los que se animen a calzarse unos esquís y coger unos bastones podrán deslizarse a lo largo de 50 kilómetros, repartidos en 50 pistas de todos los niveles (5 verdes, 18 azules, 21 rojas, 6 negras) donde destacan algunas como La Raca y Truchas. Igualmente hay cabida para los usuarios de snowboard con un snowboard park y con la posibilidad de recibir clases de snowboard.

Pero no sólo de esquí alpino vive Jaca, sino que muy cerca está el Espacio Nórdico de Somport, ya en la parte francesa, un espacio que es un paraíso para quienes practican skimo. Cuenta con más de 25 kilómetros con itinerarios para todo tipo de esquiadores de esta disciplina deportiva, que descubrirán un paisaje de montaña que no se olvida. Así esquiarán entre bosques de hayas y abetos en pistas como Grand Tetras, Le Caussiat, Le Lac...

Un destino muy completo al que solo le falta que lo visitéis. ¿Os animáis?

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