​Muchas veces, cuando se visita una ciudad cómo Vigo, mediana, tranquila, lo que menos se piensa es que pueda tener una instalación cómo Vigozoo, un zoológico de primer orden que ha conseguido –entre otros logros- la reproducción de diversas especies que, rara vez, se reproducen en cautividad.

Pasear por las instalaciones del lugar es acercarse a todo un microuniverso animal, con representantes de especies llegadas desde los cinco continentes. Cierto es que no son colonias extensas las que existen de cada una de ellas –las dimensiones del zoológico no lo permiten-, pero, aún así, tanto los paneles explicativos dispuestos cómo el modo en el que se presentan los animales, permite, al visitante, hacerse una idea muy cercana de cómo son, viven y se manifiestan los animales acogidos en Vigozoo.

Con una especial atención a la fauna gallega e ibérica, resulta especialmente recomendable pasarse por el reptilario. Allí hay alojamientos para ubicar a diferentes tipos de reptiles, tal cómo ofidio, saurio, quelonio… que viven durante todo el año en un clima controlado de humedad y temperatura -ya que son muy estrictos en cuanto a su hábitat-. En este sitio se pueden observar pautas de comportamiento (etología), así como también distintos períodos de reposo y actividad, forma de captura de los alimentos, muda de la piel, y otras formas de los ciclos biológicos de cada uno de los reptiles.

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