Situado en lo que fue el barrio judío de Málaga, a dos pasos del Museo Picasso, en el corazón histórico de la ciudad. Allí, escondidos en una pequeña callejuela, el viajero encuentra los baños árabes El Hamman, una suerte de viaje en el tiempo al pasado arábigo de la ciudad.

No demasiado grandes –su capacidad máxima es de 20/25 personas- estos baños ofrecen al que acierta a pasar por allí una suerte de fotografía de lo que, siglos atrás, fue imagen habitual en la Málaga árabe, los baños en los que se podía encontrar la máxima explosión del hedonismo… no por ello exento de un lado ritual de pureza corporal y espiritual (no hay que olvidar que los musulmanes acudían –acuden- a los baños después de rezar en la mezquita… razón por la cual mezquita y baños suelen estar cerca).

Muy bien recreado, el espacio del hamman malagueño facilita al usuario todo lo necesario –pareo, cuenco para el agua, chanclas y hasta jabón (todos artesanales y naturales) y cremas-. O sea, que no hay que traer nada de casa.

Lo suyo es, si apetece un masaje, solicitar uno turco a los masajistas de la casa… aunque tampoco se quedará uno con las ganas si lo que quiere sorprenderse con un masaje oriental o uno terapéutico, deportivo, linfático… ¡Ah!... y después del baño y del masaje se puede seguir por un tratamiento de relajación y limpieza de la piel, un baño de bruma, técnicas de renovación celular…

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