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Las Maldivas, unas vacaciones en el paraíso

Cuando oímos el nombre de Las Maldivas es normal que en una primera reacción no sepamos muy bien dónde situarlas en el mapa. Y es que este destino está en medio del Océano Índico, al sur de La India, en un enclave que lo aísla y a la vez lo hace muy especial. Pues bien, os invitamos a que os animéis en esta aventura y que descubráis que este punto del planeta, que parece perdido, es un destino paradisíaco, cuyos colores de aguas turquesas, arenas blancas y fondos marinos llenos de arrecifes y especies exóticas bien podrían ser un reflejo de la definición de cielo. Un lugar para descansar, que si bien, está lejos de España, las horas de vuelo merecerán la pena cuando se aterrice en su aeropuerto internacional.


Las Maldivas son un conjunto de atolones naturales que conforman un archipiélago, en el que realmente solo hay una isla, la isla de Fuvahmulah. El atolón más grande es de Gaafu Alif, situado al sur del conjunto. También hay que saber que la capital del país es Malé, una ciudad que merece la pena visitar. En total desde el norte hasta el sur del conjunto hay unos 820 kilómetros y se cuentan hasta unos 2.000 atolones, de los cuales hay habitados unos 202 y casi 90 son islotes dedicados exclusivamente al turismo. Por lo que cuando uno viaja a Maldivas debe saber que es probable que se aloje en resorts exclusivos que ocupan toda una isla. Estos ofrecen unos servicios e instalaciones modernas que guardan el encanto de Asia, con casas sobre el mar o en la orilla, piscinas, masajes, actividades de ocio... Es un destino muy romántico para parejas, por eso no es extraño que muchos recién casados lo elijan para su luna de miel. De hecho, en algunos hoteles hay paquetes y lugares especiales para este tipo de clientes, a quienes ofrecen detalles exclusivos.


Otro punto a favor de Las Maldivas es su temperatura constante durante el año, con un clima suave en el que refugiarse tanto en invierno como en verano. Sus termómetros van variando de media entre los 29 y 32 grados aproximadamente. Por lo que el sol suele casi siempre acompañar a los viajeros en su estancia, aunque la mejor época para ir es su temporada seca que va de diciembre a abril. Esta es la razón por la que muchos se desplazan hasta este punto terrestre para disfrutar de sus playas. La imagen que se encuentran les sorprenderá. Ya que el agua dibuja en el horizonte un paisaje de ensueño compuesto por una paleta de azules que podría haber sido elegida por los pintores impresionistas más coloridos. El remate es la arena fina casi blanca, donde se coloca la toalla. Casi cada hotel o resort cuenta con su propia playa, por lo que suelen ser muy tranquilas y llenas de atenciones y servicios.


Si no sois de resorts en islas, también hay posibilidad de alojarse en islas locales más integradas en el día a día de Las Maldivas. Es un turismo más auténtico, que nos acerca a las realidades de este país musulmán que ha vivido muchos años de las pesca en el que sus tradiciones bien merecen ser vistas. Se pueden visitar sus mezquitas, tomar un té en sus cafés, pasear por sus calles, probar su gastronomía... Eso sí, hay que saber que fuera de sus resorts, el alcohol está prohibido y que tampoco una viajera puede usar bikini en playas públicas, a no ser que quede estipulado que sea una “bikini beach”. Un lugar ideal para visitar es Malé, con su paseo marítimo, su Mezquita del viernes y su lonja de pescado.


Para moverse entre isla e isla existen varias opciones. Una muy cómoda, pero menos económica, es alquilar embarcaciones privadas con o sin conductor que nos lleven de un lado a otro. Pero por suerte, si no os queréis gastar mucho dinero, existen servicios de transporte público en ferry que llevan de un lugar a otro. Además, algunos hoteles disponen también de este servicio para sus clientes. De estos os tendréis que informar en el propio hotel.


Explosión de vida marina

Si el exterior llama la atención de los visitantes, no hay nada como sumergirse en sus aguas. Además de practicar snorkel, es decir, buceo superficial con gafas y tubos, Las Maldivas es un lugar en el que no hay que dejar de probar a bucear para descubrir los ecosistemas que pueblan los fondos marinos de los alrededores. Sus arrecifes de coral, llenos de colores, albergan más de 1.000 especies diferentes de peces que nadan en bancos o solos, compartiendo su espacio con tortugas marinas, delfines y más cetáceos. El coral, más inofensivo, también es un imán para los ojos de los buceadores que quedarán atrapados por su belleza y formas. Algunos peces que habitan estas aguas son el pez globo, el pez león, el pez mariposa, el pez murciélago, el pez cirujano... Si no los conocéis, os recomendamos que consultéis en un libro las características de algunos de ellos para después intentar reconocerlos en el agua.


Otro fenómeno que se produce en el mar y que es un espectáculo que parece sobrenatural tiene lugar por la noche. Afinar la vista cuando miréis a la orilla porque en ocasiones se produce el efecto de la bioluminiscencia, gracias a un fitoplacton bioluminiscente que crea un efecto de pequeñas luces de colores flourescentes en la oscuridad. Se observa sobre todo los días en los que el mar está más agitado.


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