Los enormes chuletones de ternera que se dan en la Sierra de Gredos (Ávila) alcanzan especiales dimensiones en determinados fogones… como el del restaurante Venta Rasquilla, en San Martín de Pimpollar. Lástima que el edificio del restaurante, sin ser feo, es algo anodino… lo que le hace desentonar en mitad de la belleza del entorno circundante: el hermoso Valle del Tiétar, la cercana Laguna de Gredos, Guisando, Arenas de San Pedro, Candelada, Navaluenga… no faltan atractivos en el territorio. Los chuletones de este restaurante son unos más.

Venta Rasquilla es uno de esos restaurantes que no necesitan estrellas Michelín para, entre su clientela, ser apreciados y conocidos por su exquisita comida y su trato familiar. Cuando se conoce, se es capaz de hacer muchos kilómetros para volver. Los propietarios son los que llevan directamente el negocio y, cuando se les ve tomar nota de las mesas, sorprende que no se tome nota de los platos… y no haya errores.

¿Y qué comer? Bueno, un consejo podría ser migas y patatas revolconas para empezar… y para esperar el chuletón de ternera de la ganadería de la propia venta, criado a pocos metros de donde después son degustadas las carnes, de tamaño extra grande, hechas a la brasa y con un sabor riquísimo. 

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