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Biarritz, una joya en el País Vasco francés

¿Buscando un lugar de costa diferente? Muy cerca de la frontera con España, a escasos 40 kilómetros de San Sebastián, aguarda este destino señorial. Los más aventureros podrán aprovechar sus características para practicar surf y otros deportes acuáticos, ya que sus condiciones son excelentes para demostrar las habilidades sobre la tabla. Los más serios podrán evocar a las clases nobles que veraneaban en el siglo XIX para aprovechar las cualidades terapéuticas del agua. Las familias se podrán dejar seducir por sus playas tranquilas y su acuario, mientras que los amantes del golf tendrán la oportunidad de conocer uno de los campos de golf con más historia del continente europeo.


La fama de Biarritz no es algo nuevo, sino que en el siglo XIX la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, se encaprichó de su costa en la que había pasado su infancia y mandó levantar un palacio real de verano entre la Grand Plage y la Plage Miramar. Este se conserva y no es sino el mejor hotel de toda la localidad, el Hôtel du Palais un cinco estrellas que es un lujo y un capricho que ofrece una experiencia real a pie de playa en Biarritz. Si no tenéis el espíritu imperial de esa época o el dinero en vuestra cuenta, no os preocupéis porque en la ciudad hay numerosos hoteles y apartamentos de gama media que se adaptan a bolsillos más humildes que los de los nobles del siglo XIX.


Aún así, en Biarritz es inevitable dejarse seducir por ese aroma de la aristocracia. Un lugar que lo representa y al que merece la pena ir para disfrutarlo es el Casino de Biarritz. Ocupa un edificio de época, de estilo Art Decó, que abrió sus puertas a las grandes fortunas a principios del siglo XX. A día de hoy aún se puede jugar en sus salas, modernas y adaptadas al juego del siglo XXI. Para visitarlo hay que vestir de manera elegante y saber que no es necesario jugar para verlo. Cuenta con zona de restauración con hermosas vistas sobre la playa principal de la localidad. Biarritz atrajo, como ya hemos dicho a las fortunas principales de Europa, gracias a ello se conservan villas y edificios de gran belleza que pueblan sus barrios. Algunos de ellos son la casa Montalvo o la residencia del Conde de Osuna, que a día de hoy es la Oficina de Turismo. Merece la pena hacerse con un mapa allí para ir caminando por la ciudad con el fin de ver de cerca estas residencias nobles.


Para esos viajeros de principios del siglo XX, Biarritz proponía opciones de ocio como la del Acuario que abrió en 1933 y que a día de hoy se puede visitar en el edificio Art Decó que lo contiene. En total son más de 7.000 metros cuadrados de peceras con especies y explicaciones que permiten pasar horas entretenidos. A esto se puede sumar una vista a la Cité del Océano, una propuesta de ocio del siglo XXI que mezcla las últimas tecnologías con el mar y que encantará a los peques de la casa. Otra diversión de aquella época que ha llegado hasta nosotros es el golf. De hecho Biarritz presume de tener el segundo campo de golf más antiguo del continente, el Golf Biarritz le Phare, de 1888. Igualmente en la localidad se pueden encontrar varios campos de golf y escuelas para aprender los rudimentos de este deporte británico.


No obstante, en Biarritz también vivía gente menos pudiente. Ejemplo de ello es la zona del Puerto de los Pescadores, un área que a día de hoy alberga un gran número de restaurantes con gastronomía del País Vasco francés con platos de pescado fresco y productos de tierra. Es un buen lugar para probar las recetas tradicionales. Los restaurantes ocupan las antiguas casas de los pescadores por lo que resulta un lugar muy pintoresco, aunque a día de hoy ya no vivan pescadores y esté enfocado principalmente al turismo. Igualmente, en Biarritz no hay que dejar de visitar otros puntos de interés como la Capilla Imperial, el Museo de Arte Asiático, el Museo del Chocolate y la iglesia Ortodoxa.


Un litoral para todos los gustos

Por supuesto, esta localidad también es sinónimo de playa. Sus 6 kilómetros de costa son la clave de su éxito que se unen a las condiciones terapéuticas de sus aguas. Hay varias playas, cada una con una personalidad propia. La más conocida es la Grande Plage, en el centro de la localidad, y es por tanto la que tiene más servicios y más ocupación. La playa de Port Vieux se levanta junto al antiguo puerto, ofreciendo una zona de aguas tranquilas. Todo lo contrario son la Plage Côte des Basques y la Plage Marbella, cuyas condiciones hacen que sean un punto perfecto para los amantes del surf. Sus vientos provocan que cada año se llene de deportistas que buscan surcar las olas con el fin de lograr la maniobra perfecta. Por su parte, opciones tranquilas y familiares se encuentran la Plage Milady, al sur de la localidad, y la Plage Miramar, entre el faro de Biarritz y el Hôtel du Palais.


También en la costa no hay que dejar de acercarse a conocer la leyenda de la Roca de la Virgen, una zona de acantilados a la que solo hay que ir cuando no haya grandes olas. La virgen está sobre una roca a la que se llega cruzando el puente Eiffel. Merece la pena simplemente aunque sólo sea por disfrutar de las buenas vistas de Biarritz.


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