El adiós al verano llegó, pero eso no tiene que significar renunciar a un buen viaje y más si éste se puede hacer en pareja. Quizá el calendario no nos deje demasiados días porque nuestras vacaciones ya las hayamos agotado. No hay que preocuparse, se puede hacer una pequeña escapada de fin de semana para desconectar de la rutina y conectar con nuestra pareja.


Para inspiraros hemos seleccionado cuatro destinos donde Cupido suele sacar sus flechas a pasear.


Cadaqués

¿Quién diría que no a una escapada romántica en la Costa Brava? Tiene de casi todo: playa, gastronomía, hoteles de gran calidad, paisajes... Cadaqués es sin duda un destino con mucho encanto. Su puerto pesquero invita a cogerse de la mano y observar las mismas vistas que encandilaron a Dalí. El genio no podría imaginarse que su querido Cadaqués se convertiría en una opción de escapada romántica en Cataluña, pero así es. Se lo ha ganado a pulso. Un paseo por las laberínticas calles de su casco antiguo a la luz de las farolas es una experiencia en que no puede faltar. Llamará la atención el pavimento sobre el que se ponen los pies, ya que esta hecho a mano con piedras extraídas de la orilla del mar, moldeadas por las propias olas del mar Mediterráneo. Acabar el día con una cena de pescado o marisco de la zona, puede ser el broche final para una velada especial.


Teruel

Teruel tiene algo único que la hace diferente. Es capital de provincia, aunque su tamaño es más pequeño que muchas poblaciones de España. Su casco antiguo es una cucada, no sólo porque está bien cuidado, sino porque su arte mudéjar espera escondido en diferentes edificios que se pueden ir descubriendo mientras se camina por su centro histórico. Tras tomar un chocolate o café en la Plaza del Torico, ya se tienen las suficientes fuerzas para visitar uno de los lugares más especiales y románticos de la ciudad: el Mausoleo de los Amantes. En Teruel se tiene devoción por esta leyenda de amor, tal es así que todos los meses de febrero se celebran Las Bodas de Isabel de Segura, una recreación histórica en la que se puede descubrir la tortuosa historia de amor de Isabel de Segura y Diego Martínez de Marcilla. Una historia que recuerda a la de Romeo y Julieta, pero que tiene claro sabor turolense.



Praga

"Cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza no envejecerá nunca”. Esta frase pertenece al escritor checo Frank Kafka y al visitar su ciudad natal, Praga, no podemos sino estar de acuerdo. El tiempo parece detenerse en las calles de la capital de la República Checa. Menos mal que el reloj astronómico situado en el Ayuntamiento nos recuerda que el tiempo avanza. Es un destino romántico en el que aguardan rincones que parecen haber sido construidos para que el amor fluya por sus piedras. Uno de ellos es el Palacio de Troja, donde un paseo por sus jardines invita a olvidarse de todos los demás. Otro lugar que visitar sí o sí, es el Jardín Botánico, allí aguarda el invernadero, conocido como Fata Morgana. Tras traspasar su puerta os veréis trasportados a diferentes latitudes del planeta. Incluso, dependiendo de la época, os sorprenderá el vuelo de las mariposas sobre vuestras cabezas.


Florencia

La ciudad que vio surgir el Renacimiento es imposible que decepcione a nadie. Y es que no hay edificio, museo o fuente que no despierte un cierto sentimiento de admiración. Es un destino muy amable para una escapada de fin de semana en pareja, ya que su centro se puede recorrer fácilmente a pie. Eso sí, hay que calzarse bien porque hay mucho que ver. La Catedral de Santa María del Fiore es uno de los lugares obligatorios que no hay que perderse. Su cúpula es una auténtica maravilla de la historia de la arquitectura y desde lo alto se puede observar la grandeza de Florencia. Hay otros lugares indispensables como la Piazza della Signoria, el Palazzo Vecchio, el Ponte Vecchio y el David de Miguel Ángel, que se encuentra en la Galería de la Academia. Esto son sólo un ejemplo de sitios que visitar que se pueden combinar con paradas para disfrutar de una comida romántica en alguno de los muchos restaurantes de la ciudad o la visita a lugares menos conocidos como los Jardines de Boboli. Estos fueron ideados por amor por Cosimo de Medici que lo mandó construir para su esposa Leonor de Toledo como signo de amor, así que el ambiente que se respira es propicio para disfrutar de un día romántico en Florencia.