La ruta de los Pueblos más Bonitos de España nos lleva hasta al sur de la provincia de Álava, para conocer la única localidad del País Vasco que está incorporada de manera oficial a esta lista. Se trata del municipio de Laguardia, enclavado en la Rioja Alavesa.

Este pueblo con encanto atesora una larga historia que se puede leer en las piedras y casas que lo componen. Guarda el urbanismo de una población medieval, con tres calles principales alargadas y estrechas, que la cruzan de norte a sur. Alrededor una muralla lo protegía de los ataques en está época. Con el paso del tiempo la fisonomía de sus casas fue cambiando y aún hoy en día se pueden encontrar ejemplos de edificios renacentistas y barrocos con escudos de las familias.

Paseando se van descubriendo con asombro lugares emblemáticos como la Iglesia de Santa María de los Reyes, una iglesia en la que destaca su sorprendente pórtico de finales del siglo XIV. Está policromado y merece la pena hacer la visita guiada para que nos cuenten a qué corresponden las figuras que se entrecruzan en sus cinco arquivoltas. Otro lugar al que hay que dedicar tiempo es su Torre Abacial, una torre campanario exenta, que sirvió de defensa a las murallas de la villa en la parte occidental. Tampoco se puede uno ir de Laguardia sin haber visto la Iglesia de San Juan Bautista y el Estanque Celtíbero.

Lugares curiosos

Laguardia alberga varios sitios curiosos, que también hay que visitar. Uno de ellos es su reloj animado, que no es sino un reloj de autómatas, con una gran significación para el pueblo que vive su momento culmen cada 23 de junio, anunciando las Fiestas Patronales. Otro son sus cuevas o bodegas subterráneas. Se dice que se puede recorrer la localidad casi en su totalidad a través de estas bodegas. Cada casa tiene la suya propia, y su función ha sido siempre conservar el vino que se produce en las inmediaciones. Por supuesto, esta es zona de vinos, así que no hay que dejar de probar los vinos Denominación de Origen La Rioja.

Fuera de las murallas, hay muchas más propuestas que incluyen actividades para todos los públicos. Así, los visitantes pueden conocer el pasado más lejano de la zona con la Ruta de los dólmenes o los secretos del vino, en el Centro de Interpretación dedicado a este producto. También pueden visitar los humedales, desplazarse hasta el Poblado de la Hoya o montar en un tren que sigue una ruta entre viñedos.