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Santiago de Compostela

La meta de todo peregrino. Santiago de Compostela es una ciudad unida inevitablemente al Camino de Santiago. Esta peregrinación de época medieval sigue vigente hasta nuestros días y son muchos los viajeros, ya sean creyentes o no, que se deciden por realizar alguno de los Caminos que les llevan hasta la Catedral de Santiago de Compostela. No obstante, no hace falta ser peregrino para disfrutar de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1995. Es un enclave abierto que aguarda a los viajeros con su patrimonio, su gastronomía y sus espacios verdes. Nos vamos a Santiago de Compostela. ¿Os venís con nosotros?


Lo primero que hay que visitar en Santiago de Compostela es la plaza del Obradoiro. Allí se levanta majestuosa la Catedral de Santiago de Compostela, un templo de más de 1.000 años de historia cuya imagen impresiona por el tamaño y la belleza de su fachada principal en la que pronto se reconocen sus dos torres barrocas. Es la meta de los peregrinos, un espacio en el que hay que atravesar sus puertas para conocer a fondo y disfrutar de todos sus rincones interiores. Uno de los más bonitos e importantes para la historia del arte es el Pórtico de la Gloria. Situado en la entrada oeste de la Catedral, esta puerta es un conjunto de tres arcos, esculpido por el Maestro Mateo, en el que se representa el Pecado original, la Redención y el Juicio Final. Más de 200 figuras aparecen teatralmente representado el culmen del arte románico. Una composición que no dejará indiferente a ningún visitante.


Igualmente conocido es el botafumeiro, un enorme incensario que se usa desde la Edad Media y que sirve de elemento de purificación. Sobrevuela las cabezas de los peregrinos que esperan su bendición bajo el recorrido pendular del mismo frente al Altar Mayor. Se necesitan ocho hombres para moverlo y llega a alcanzar una velocidad de 68 kilómetros por hora. Para verlo en funcionamiento hay que acercarse a la Catedral los días de celebraciones litúrgicas señaladas como el 6 de enero, el Domingo de Resurrección, el 23 de mayo, el día de Pentecostés, el 25 de julio, el 15 de agosto, el 1 de noviembre, el día de la Festividad de Cristo Rey, el 8 de diciembre, el 25 de diciembre y el 30 de diciembre. Fuera de esas fechas, su uso debe ser solicitado con tiempo y su puesta en funcionamiento será pagada por los particulares.


La Catedral está rodeada de varias plazas en las que hay diferentes puertas. Así se encuentran la plaza de Platerías, con la única fachada románica y la Torre del Reloj; la plaza de la Quintana, con la Puerta Sancha y la plaza de la Inmaculada, con la fachada de la Azabachería en la que confluyen todos los Caminos, por lo cual es la primera que ven los peregrinos. A ellas se suma la plaza del Obradoiro, donde además de la Catedral hay otros lugares de interés como el Hostal dos Reis Católicos, que mandaron construir los Reyes Católicos a principios del siglo XVI para acoger a los enfermos y peregrinos del Camino de Santiago. A día de hoy es el Parador Nacional de Turismo de Santiago, un lugar perfecto donde alojarse en la ciudad si se está buscando algo especial y único.


También cerca, merece la pena desplazarse hasta el Mercado de Abastos, un lugar que con el paso del tiempo se ha convertido en una atracción para los viajeros que quieren conocer de primera mano lo productos de la tierra, muchos de ellos vendidos por los propios agricultores y ganaderos que los llevan hasta allí. El edificio actual data de 1937, pero su tradición viene de lejos. El horario de visita es de lunes a sábado de 7:00 a 14:00. No abre los festivos especiales. Tras ver los productos, el siguiente paso es probarlos. Y para eso Santiago de Compostela es especial. Buenos precios y buen servicio. En los diferentes restaurantes de la ciudad, muchos de ellos en el centro, ofrecen mariscadas a muy buen precio, así como platos tradicionales gallegos con recetas estrella como el pulpo a feira, la empanada gallega, el lacón y los pimientos del padrón, entre otros muchos, siempre acompañados de vino de la tierra. No falta tampoco una generosa porción de Tarta de Santiago para el postre.


Tampoco hay que dejar de acercarse a la Universidad de Santiago de Compostela, cuyas aulas ocupan edificios históricos de gran belleza. Desde la propia Universidad se realizan visitas guiadas en castellano para conocer la historia de esta institución y sus principales monumentos entre los que destaca la Facultad de Geografía e Historia y el Colegio de Fonseca. Además finalizan con una de las mejores vistas de la Catedral de Santiago. Aunque si se quieren buenas panorámicas se puede hacer una ruta por los principales miradores de la ciudad, algunos alejados del centro, pero a los que merece la pena acercarse para inmortalizar la visita con un click de la cámara. Uno muy bueno es el que se encuentra en el Parque de La Alameda, el espacio verde más querido por los vecinos. Otros se localizan en el en el Convento de Belvís y en el Convento de Santo Domingo de Bonaval. En este último hay que entrar para no perderse su hermosa escalera triple de caracol, obra de Domingo de Andrade de finales del siglo XVII. Además alberga el Museo do Pobo Galego, perfecto para conocer un poco más de la Galicia más auténtica.


Curiosa y actual es la visita que se puede hacer a la Ciudad de la Cultura de Galicia, un complejo diseñado por Peter Eisenman que apuesta por la arquitectura más rompedora y moderna, en lo alto del monte Gaiás. Allí aguardan un gran número de edificios singulares como la Bola de libros, el Museo Centro Gaiás, las Torres Hejduk y la Biblioteca e Arquivo de Galicia, entre otros. También moderno es el Museo CGAC-Centro Gallego de Arte Contemporáneo Álvaro Siza y cuyo interior alberga una interesante colección de arte contemporáneo. , obra de


Si tras perderos por la calles del centro de Santiago de Compostela y desplazaros hasta algún mirador de las afueras, aún os quedan ganas de más antes de ir al hotel, no os preocupéis porque esta ciudad gallega tiene marcha para rato y el ambiente nocturno es muy agradable y variado. Tanto que no es raro que, caminando a la luz de las farolas, sobre todo si estáis cerca del Ayuntamiento, os encontréis con la tuna animando la velada con canciones de siempre. Para empezar la noche, nada mejor que acercarse a la Rua do Franco para tomar unos albariños. Os animamos a que preguntéis en el primero de los bares en los entréis que qué es el rally París-Dakar en Santiago de Compostela. Seguro que la respuesta os sorprende.


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